¿Te muerdes las uñas por ansiedad? Estas son las recomendaciones médicas

Morderse las uñas por ansiedad puede provocar infecciones, dolor e incluso problemas dentales; estas son las recomendaciones médicas para evitarlo.

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Recomendaciones médicas para personas que se muerden las uñas.Canva

Hay hábitos que parecen inofensivos… hasta que empiezan a doler. Morderse las uñas por ansiedad o nerviosismo suele presentarse como un gesto casi automático que aparece en juntas, clases, tráfico o frente a una pantalla: un pequeño acto de control en medio del caos.

El problema es que ese alivio rápido puede convertirse en un ciclo difícil de romper y, en algunos casos, provocar lesiones, infecciones y un desgaste emocional silencioso.

La buena noticia es que hoy se entiende mejor por qué ocurre y qué estrategias tienen respaldo clínico. 

En los últimos años se han publicado investigaciones sobre la onicofagia —el nombre médico de morderse las uñas— y su relación con el estrés, además de tratamientos conductuales eficaces, como el entrenamiento de reversión del hábito (HRT, por sus siglas en inglés).

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Para muchas personas, morderse las uñas no es una decisión consciente; es una respuesta automática.Canva

Morderse las uñas por ansiedad: por qué el hábito se “activa” sin darte cuenta

Para muchas personas, morderse las uñas no es una decisión consciente; es una respuesta automática. Puede aparecer en momentos de tensión, aburrimiento, frustración o concentración intensa. 

Por un instante, el cuerpo siente alivio: el sistema nervioso baja ligeramente el volumen del estrés. Y ahí está el engaño: ese “microalivio” refuerza el hábito, como si el cerebro aprendiera que morder equivale a calmarse.

Una investigación realizada en Tanta University, Egipto, analizó la prevalencia de morderse las uñas en estudiantes de medicina y su asociación con niveles elevados de estrés medidos con escalas psicológicas estandarizadas, lo que refuerza la idea de que el hábito no surge al azar, sino como una estrategia —poco saludable— de regulación emocional.

Además, ha crecido la evidencia sobre las conductas repetitivas centradas en el cuerpo (BFRB, por sus siglas en inglés), un grupo de comportamientos que incluye morderse las uñas, pellizcar la piel o arrancarse el cabello, indica la The TLC Foundation

Estas conductas pueden aparecer con una sensación intensa de urgencia y, en algunos casos, con una breve descarga de alivio. No siempre se trata de “mala costumbre”; con frecuencia es un circuito hábito–tensión–alivio que se fortalece con el tiempo.

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Una de las señales de que ya no es solo un hábito es que las uñas o piel alrededor presentan sangrado, grietas o dolor frecuenteCanva

Onicofagia: cuándo deja de ser un mal hábito y se vuelve un problema de salud

La palabra clínica onicofagia ayuda a poner límites. No todo mordisqueo ocasional es un trastorno, pero hay señales claras de que la conducta ya está causando daño o requiere atención profesional. 

Dentro del paraguas de las BFRB, el criterio más importante no es la estética de la uña, sino el impacto real en la salud y en la vida diaria: ¿te lastimas?, ¿no puedes parar aunque quieras?, ¿te genera vergüenza o interfiere con tu rutina?

Un estudio, aprobado por el comité de ética de la Wroclaw Medical University (Polonia), exploró la presencia de onicofagia y onicotilomanía (manipulación compulsiva de las uñas) y su relación con ansiedad y trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), mostrando que el hábito puede coexistir con otros problemas de salud mental.

En la misma línea, una investigación de la University of Turin analizó la onicofagia dentro del espectro obsesivo-compulsivo en adultos, lo que ayuda a explicar por qué, en algunas personas, el impulso se vive como verdaderamente compulsivo.

Señales de que ya no es “solo un hábito”

  • Uñas o piel alrededor con sangrado, grietas o dolor frecuente.
  • Heridas que tardan en cerrar o se infectan repetidamente.
  • Impulso diario que se siente difícil de controlar.
  • Malestar emocional: vergüenza, culpa, evitación social o ansiedad por “no poder parar”.
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Los curitas en dedos “gatillo” pueden ayudar a evitar que las persosnas se sigan mordiendo las uñas.Canva

Qué sí funciona para dejar de morderse las uñas: técnica de reversión del hábito (HRT)

Decir “deja de hacerlo” suele fallar porque no ofrece una alternativa al impulso. En cambio, uno de los enfoques con mayor respaldo en salud conductual es el Habit Reversal Training (HRT) o entrenamiento de reversión del hábito. Se trata de una intervención estructurada que trabaja tres ejes: conciencia del impulso, respuesta alternativa y ajustes en el entorno.

Cómo aplicar HRT en casa (de forma práctica)

  1. Identifica el momento exacto del impulso. No basta con decir “soy ansioso”; observa cuándo aparece: al ver series, en juntas, al leer correos o estudiar.
  2. Usa una respuesta incompatible. Si la boca va a las uñas, dale otra tarea al cuerpo: apretar una pelota antiestrés, cerrar los puños 30–60 segundos o sostener un objeto pequeño con ambas manos.
  3. Diseña barreras inteligentes. Curitas en dedos “gatillo”, uñas bien limadas o esmaltes amargos pueden funcionar como freno temporal.
  4. Premia el progreso, no la perfección. Registrar días sin lastimarte suele ser más realista que aspirar a “cero mordidas”.
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Se recomienda acudir a dermatología cuando se presentan infecciones, dolor o deformidad de la uña.Canva

Riesgos médicos reales: heridas, infecciones en la uña y problemas dentales

Morderse las uñas rompe una barrera natural. La piel y la cutícula funcionan como un escudo; cuando se lesionan, quedan pequeñas aberturas por donde entran bacterias. 

Una de las complicaciones más frecuentes es la paroniquia, una inflamación dolorosa alrededor de la uña que puede volverse infecciosa. Revisiones clínicas recientes señalan el nail biting como un factor predisponente importante.

El estudio Hand Surgery and Rehabilitation sobre paroniquia purulenta, describe cómo algunos casos requieren manejo especializado en unidades de cirugía de mano.

También existen efectos en la salud bucal. Mantener el hábito durante años puede asociarse con desgaste dental, molestias en encías y tensión mandibular. Aunque no ocurre en todos los casos, la literatura médica reconoce este impacto potencial.

Señales de alarma (para actuar a tiempo)

  • Enrojecimiento intenso, dolor, calor o pus alrededor de la uña.
  • Inflamación que no disminuye en 48–72 horas.
  • Dolor fuerte o fiebre.
  • Líneas rojas que se extienden por el dedo (urgencia médica).

Señales de alarma y cuándo acudir a un especialista

Hay un punto en el que la disciplina casera no alcanza y pedir ayuda es lo responsable. La Cleveland Clinic explica que las BFRB pueden sentirse como impulsos intensos y que existen tratamientos cuando interfieren con la vida diaria. 

Asimismo, actualizaciones clínicas en psiquiatría infantil y del adolescente han subrayado la importancia de abordajes adecuados cuando estas conductas se asocian a ansiedad o TOC.

¿Con quién consultar?

  • Dermatología o medicina familiar: infecciones, dolor o deformidad de la uña.
  • Odontología: desgaste dental o dolor mandibular persistente.
  • Psicología o psiquiatría: cuando el impulso es compulsivo o genera angustia significativa.

Pedir ayuda también es prevención. A veces, el hábito es la forma que encontró el sistema nervioso para manejar emociones; la terapia enseña rutas más sanas.

Morderse las uñas por ansiedad no te hace débil, pero sí puede lastimarte. La diferencia entre un gesto ocasional y un problema de salud está en el daño, la repetición y el malestar que genera. 

Hoy existen estrategias con evidencia —como el HRT— y señales claras para saber cuándo buscar atención médica. Si hay dolor, infección o angustia persistente, lo más sensato es acudir con un profesional de la salud.