Comiste carne de un animal con gusano barrenador: ¿hay riesgo o es un mito?
La carne bien cocida de un animal con gusano barrenador es segura: la larva solo vive en tejido vivo y muere al sacrificio o con el calor.

El gusano barrenador volvió a generar alarma en México, sobre todo porque se han confirmado casos en animales y también en personas.
Entre preguntas y rumores, hay una que se repite con fuerza: ¿qué pasa si comes carne de un animal infectado? La duda es comprensible, pero la respuesta no es tan dramática como parece.
Este parásito —una larva que invade heridas vivas— tiene un ciclo muy específico y no se comporta como otras enfermedades transmitidas por alimentos.

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¿Qué es el gusano barrenador y por qué causa miasis en animales y humanos?
El gusano barrenador es la fase larvaria de una mosca parásita llamada científicamente Cochliomyia hominivorax, así lo describen los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Al igual que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-APHIS), que advierten que se trata de un parásito capaz de afectar a la mayoría de los animales de sangre caliente, incluido el ser humano.
A diferencia de otras larvas de mosca que consumen tejido ya muerto, esta especie se alimenta de tejido vivo. Por eso provoca una enfermedad llamada miasis, que ocurre cuando las larvas invaden heridas abiertas o mucosas y se alimentan de la piel y carne del huésped.
El proceso es rápido, la mosca adulta es atraída por lesiones recientes (por ejemplo, raspones, mordeduras, heridas quirúrgicas, ombligos de crías o incluso mucosas irritadas).
Deposita ahí sus huevos y, en menos de 24 horas, nacen larvas que se introducen en la herida. Su forma de alimentarse hace que la lesión se agrande y que el tejido pierda integridad, lo que favorece infecciones secundarias.
En animales de granja, este parásito puede ser devastador: si no se trata a tiempo, la infestación provoca dolor intenso, daño amplio de tejido, infecciones profundas y, en casos severos, la muerte.
Por eso, México mantiene campañas permanentes de vigilancia y control, particularmente después de los brotes detectados en la región desde 2023.
En humanos ocurre con menos frecuencia, pero no es raro en comunidades rurales o en personas con heridas expuestas en zonas donde circula la mosca.
La Secretaría de Salud de México reactivó la vigilancia epidemiológica tras el rebrote regional y ha confirmado casos humanos recientes en 2024–2025, sobre todo en estados del sureste, ligados a contacto con animales y a heridas sin protección.

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¿Comer carne de un animal infectado es peligroso?
Esta pregunta se volvió común con la reaparición del gusano barrenador en México. La respuesta, con base en autoridades sanitarias y expertos veterinarios, es directa: comer carne de un animal que tuvo gusano barrenador no transmite la infestación a humanos, siempre y cuando la carne se maneje y cocine como corresponde.
Los reportes oficiales de la Secretaría de Salud señalan que los casos humanos se asocian a larvas que entran por heridas, no por la vía alimentaria. Es decir, el riesgo real está en el contacto de la mosca con tejido vivo, no en el consumo de carne.
Por su parte, el Senasica (Gobierno de México) ha insistido en que el gusano barrenador no sobrevive en carne muerta. Esto significa que, una vez que el animal fue sacrificado, la larva no puede continuar su ciclo de vida. Si además la carne se cocina, cualquier larva presente muere por efecto del calor.
En la misma línea, los especialistas en sanidad animal y procesamiento cárnico han recalcado que la cocción adecuada elimina por completo cualquier parásito visible, incluyendo larvas, y que no existe evidencia de contagio humano por ingerir carne de animales infestados.
Lo que sí puede ser riesgoso es comer carne cruda o mal manejada, como ocurre con cualquier otro patógeno alimentario. Pero eso no es un riesgo específico del gusano barrenador, sino de higiene y cocción en general.

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¿Qué pasa con la larva en carne muerta o cocida?
Para entender por qué el consumo no es la vía de contagio, hay que mirar la biología del parásito. El gusano barrenador necesita dos condiciones indispensables para causar daño: tejido vivo y oxígeno.
Las larvas están adaptadas a vivir dentro del cuerpo de un huésped vivo, alimentándose de la herida mientras esta se mantiene húmeda y activa.
En carne ya sacrificada no hay condiciones biológicas para que la larva se mantenga o se reproduzca. Y ante el calor de la cocción, muere. Por eso, las autoridades mexicanas han remarcado que:
- En carne muerta, la larva no continúa su desarrollo
- En carne cocida, la larva no sobrevive
Así, aunque un animal haya tenido una herida con larvas, no “se pasa” a quien come la carne, porque la larva no puede vivir fuera de un cuerpo vivo.

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Recomendaciones prácticas para consumir carne segura
Aunque el consumo no sea la vía de transmisión, aplicar medidas básicas de inocuidad ayuda a proteger al consumidor y a evitar otras infecciones alimentarias:
Para consumo seguro
- Compra carne en establecimientos formales, con cadena de frío.
- Cocina completamente la carne (no solo por gusano barrenador, sino por bacterias y parásitos comunes).
- Evita contaminación cruzada: utensilios diferentes para carne cruda y cocida.
Si tienes animales o contacto con ganado
- Revisa heridas, ombligos en crías, castraciones o lesiones recientes: son los puntos donde ataca la mosca.
- Si detectas larvas, actúa rápido: la infestación avanza en horas.
- Reporta de inmediato al Senasica, que mantiene protocolos de vigilancia y erradicación activos desde el rebrote regional 2023–2025.
El gusano barrenador es un parásito agresivo porque se alimenta de tejido vivo y provoca miasis en animales y, en ocasiones, en humanos. Sin embargo, su vía de contagio no es alimentaria: la infestación ocurre cuando una mosca deposita huevos en heridas abiertas o mucosas expuestas.
Por eso, comer carne de un animal que tuvo esta larva no transmite la enfermedad si la carne se maneja con higiene y se cocina bien, ya que en tejido muerto la larva no sobrevive y el calor la elimina por completo.
La clave está en no caer en pánico, pero tampoco minimizar el problema: en zonas con presencia del parásito, lo más importante es prevenir heridas expuestas, atender cualquier lesión a tiempo y reportar infestaciones en animales para cortar la cadena de transmisión.
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