¿Problemas de memoria y cansancio mental? Esto pasó al tomar ashwagandha durante ocho semanas
Estudio analiza si la ashwagandha puede mejorar memoria, atención, energía y estado de ánimo tras consumirla durante ocho semanas.

Olvidar una palabra a mitad de una conversación, releer varias veces el mismo párrafo o terminar el día con la sensación de que el cerebro ya no responde igual son experiencias comunes. En medio de esa búsqueda por tener más energía mental, la ashwagandha se ha vuelto uno de los suplementos más promocionados para reducir el estrés, mejorar la concentración y combatir el cansancio.
Pero ¿qué pasa cuando sus supuestos beneficios se ponen a prueba en un estudio clínico?
Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo encontró que adultos que tomaron 600 miligramos diarios de extracto de raíz de ashwagandha durante ocho semanas presentaron mejoras en memoria, precisión de la atención, fatiga mental, estado de ánimo y algunas funciones ejecutivas.
Los resultados son prometedores, pero no significan que la ashwagandha sea una solución universal ni que cualquier cápsula disponible en tiendas tenga el mismo efecto.
¿Qué es la ashwagandha?
La ashwagandha, cuyo nombre científico es Withania somnifera, es una planta usada desde hace siglos en la medicina ayurvédica. Suele describirse como un adaptógeno, es decir, una sustancia de origen vegetal que podría ayudar al organismo a responder mejor ante situaciones de estrés.

Su raíz contiene compuestos bioactivos llamados withanólidos, estudiados por sus posibles efectos antioxidantes, antiinflamatorios y moduladores del sistema nervioso.
En los últimos años, la ashwagandha se ha popularizado en cápsulas, gomitas, bebidas y polvos que prometen mejorar el sueño, disminuir el estrés o aumentar el rendimiento mental. Sin embargo, la composición de estos productos puede variar mucho, por lo que los resultados obtenidos con un extracto específico no deben aplicarse automáticamente a todas las presentaciones comerciales.
¿Cómo se realizó el estudio?
La investigación incluyó a 121 adultos de entre 30 y 75 años que reportaban problemas de memoria o atención, además de fatiga, cansancio o falta de vitalidad. Los participantes fueron divididos al azar en dos grupos: uno recibió extracto de raíz de ashwagandha y otro tomó cápsulas de placebo idénticas en apariencia.

La dosis estudiada fue de 300 miligramos dos veces al día, es decir, 600 miligramos diarios durante ocho semanas. El estudio fue doble ciego, por lo que ni los participantes ni quienes evaluaron los resultados sabían quién estaba tomando el suplemento real y quién recibía placebo.
Este tipo de diseño es importante porque ayuda a reducir el efecto de las expectativas, sobre todo cuando se evalúan síntomas como energía, cansancio, ánimo o percepción de claridad mental.
Al final del seguimiento, el análisis principal incluyó a 114 personas: 59 en el grupo de ashwagandha y 55 en el grupo placebo.
¿Qué pasó después de ocho semanas?
Los investigadores no solo preguntaron a los participantes si se sentían mejor. También utilizaron una batería computarizada llamada COMPASS, diseñada para medir distintos dominios cognitivos, como memoria episódica, memoria de trabajo, precisión de la atención, velocidad de procesamiento y aprendizaje espacial.

Después de ocho semanas, el grupo que tomó ashwagandha mostró una mejoría estadísticamente significativa en memoria episódica, memoria de trabajo y precisión de la atención, en comparación con quienes recibieron placebo. También hubo un mejor desempeño en una tarea de aprendizaje espacial.
Dicho de forma sencilla, la memoria episódica ayuda a recuperar recuerdos o experiencias, mientras que la memoria de trabajo permite mantener información activa durante periodos breves, como cuando se sigue una instrucción o se resuelve una tarea mental.
Sin embargo, no todas las capacidades mejoraron por igual. Aunque se observó una tendencia favorable en la velocidad de procesamiento, la diferencia general entre grupos no alcanzó significación estadística. Esto significa que la ashwagandha no aceleró todas las funciones del cerebro, sino que mostró cambios puntuales en algunas pruebas.
Menos fatiga mental y mejor estado de ánimo
Uno de los hallazgos más llamativos fue la reducción de la fatiga mental. Los participantes que tomaron el extracto reportaron una disminución mayor del cansancio mental y de la alteración total del estado de ánimo frente al grupo placebo.

La fatiga mental no es solo sueño. Puede sentirse como dificultad para concentrarse, irritabilidad, lentitud para pensar o agotamiento después de actividades que antes parecían sencillas.
El estudio también registró una mejoría mayor en el puntaje global de funciones ejecutivas. Estas funciones son las que ayudan a iniciar tareas, organizar materiales, planear acciones, controlar impulsos y ajustar estrategias cuando algo no funciona.
¿Cómo podría actuar la ashwagandha?
El estudio no fue diseñado para demostrar exactamente qué mecanismo causó las mejoras. Aun así, los autores plantean que los withanólidos y otros compuestos de la planta podrían intervenir en procesos relacionados con el estrés oxidativo, la inflamación y la respuesta hormonal al estrés.
Uno de los sistemas que podría estar implicado es el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, una red que conecta al cerebro con las glándulas suprarrenales y participa en la liberación de cortisol.
Cuando el estrés se mantiene durante mucho tiempo, ese sistema puede permanecer activado como una alarma que no termina de apagarse. Esa respuesta sostenida puede afectar el sueño, el ánimo y distintas funciones cognitivas.
La hipótesis es que la ashwagandha podría ayudar a modular esa respuesta, aunque el ensayo no demostró directamente que una reducción del cortisol fuera la causa de los beneficios observados.
Lo que el estudio no demuestra
Los hallazgos deben leerse con cautela. Los participantes eran adultos considerados saludables que reportaban dificultades cognitivas y cansancio, pero no necesariamente tenían un diagnóstico clínico de deterioro cognitivo o fatiga crónica.
Además, el seguimiento duró solo ocho semanas. Por ahora no se sabe si los beneficios se mantienen durante meses, si desaparecen al suspender el suplemento o si el consumo prolongado puede producir efectos distintos.
Otro punto importante es que el estudio utilizó un extracto comercial específico, KSM-66, fabricado por Ixoreal BioMed. La empresa proporcionó las cápsulas y financió la investigación, aunque los autores declararon no tener conflictos de interés.
El financiamiento empresarial no invalida automáticamente un estudio, pero sí obliga a interpretar sus resultados junto con las limitaciones y la necesidad de investigaciones independientes.