Permarexia: obsesión por comer sano y bajo en calorías
La permarexia es la obsesión por comer saludable y bajo en calorías. Conoce sus síntomas, causas, riesgos y cómo abordarla profesionalmente.

En la actualidad, cada vez más personas buscan mejorar su estilo de vida adoptando hábitos alimenticios saludables. Sin embargo, existe una delgada línea entre cuidarse y obsesionarse.
La permarexia es un trastorno poco conocido que refleja justamente ese extremo: una obsesión constante por comer de manera saludable y baja en calorías con el único objetivo de no subir de peso.
Aunque no está reconocida oficialmente como una enfermedad clínica, su impacto psicológico y físico puede ser severo.
¿Qué son los trastornos alimenticios?
Los trastornos alimenticios son afecciones graves relacionadas con comportamientos persistentes que afectan de manera negativa la salud, las emociones y la vida diaria.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y asociaciones de psicología clínica, estas conductas pueden surgir en cualquier etapa, aunque son más frecuentes en la adolescencia y en mujeres jóvenes.
El término "trastorno" hace referencia a un patrón de comportamientos o síntomas que alteran de forma significativa la vida cotidiana. En el caso de los trastornos alimentarios, se trata de una modificación en el consumo o absorción de alimentos que conlleva consecuencias tanto físicas como emocionales.
¿Qué es la permarexia?
La palabra permarexia proviene de dos raíces: "perma" (permanente) y "-rexia" (relacionado con el apetito). Aunque no aparece en los manuales diagnósticos oficiales, se utiliza para describir un patrón de comportamiento alimentario obsesivo.
De acuerdo con el Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, la permarexia es la obsesión con la comida y las calorías, que lleva a la persona a seguir constantemente dietas hipocalóricas con el único objetivo de adelgazar.
Esta obsesión, aunque muchas veces comienza como una búsqueda de salud, puede derivar en trastornos más severos como la anorexia nerviosa, la ortorexia o la bulimia, comprometiendo tanto la salud física como emocional de quien la padece.

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Síntomas de la permarexia: señales de alerta
Detectar la permarexia no siempre es sencillo, ya que a menudo está disfrazada de un “estilo de vida saludable”. Sin embargo, hay síntomas claros que pueden indicar que algo no está bien:
1. Obsesión por las calorías
Quienes sufren permarexia cuentan meticulosamente las calorías de cada alimento, analizan etiquetas nutricionales y rechazan cualquier comida que no cumpla con sus estándares.
2. Dietas restrictivas o “milagro”
Siguen constantemente dietas hipocalóricas o dietas exprés, muchas veces sin supervisión profesional. Este comportamiento puede provocar desequilibrios nutricionales graves.
3. Eliminación de grupos de alimentos
Se privan de alimentos esenciales como grasas saludables, carbohidratos complejos o proteínas, creyendo que estos contribuyen al aumento de peso.
4. Estado de ánimo vinculado al peso
El bienestar emocional se ve profundamente afectado por el número en la balanza. La autoestima depende de cuánto pesan o de cómo luce su cuerpo.
5. Uso de productos adelgazantes
Además de las dietas estrictas, muchas personas consumen productos para bajar de peso, como diuréticos, suplementos o laxantes, lo cual puede dañar severamente su salud.

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Causas de la permarexia
Como otros trastornos alimenticios, su origen es multifactorial, es decir, influyen variables biológicas, psicológicas, sociales y culturales. Entre las más comunes:
- Baja autoestima: valoración personal basada únicamente en el peso o aspecto físico.
- Insatisfacción corporal: alimentada por estereotipos sociales, redes sociales y estándares de belleza poco realistas.
- Rasgos obsesivos: necesidad extrema de control y perfeccionismo.
- Inestabilidad emocional: la comida se usa como vía para “controlar” miedos o emociones.
- Presión social: búsqueda de aceptación que lleva a comportamientos extremos para “encajar”.

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Tratamiento y prevención
El abordaje debe ser integral y personalizado. Las principales herramientas incluyen:
- Psicoterapia cognitivo-conductual (TCC): para modificar creencias irracionales sobre el cuerpo, la comida y la autoestima.
- Atención nutricional profesional: restablecer hábitos de alimentación saludables y adecuados a cada persona.
- Apoyo médico: necesario cuando existen consecuencias físicas importantes derivadas de la restricción alimentaria.
La detección temprana y el acompañamiento profesional son clave para evitar que esta obsesión derive en trastornos crónicos o más graves.
Vivir de forma saludable significa equilibrio, no perfección. Cuando el deseo de comer bien se transforma en una lucha constante contra las calorías, el cuerpo y la mente terminan sufriendo.
La permarexia es un recordatorio de cómo incluso los hábitos aparentemente positivos pueden volverse dañinos si se distorsionan por la obsesión.
Si tú o alguien cercano muestra señales de obsesión con la comida saludable, el peso o las dietas, lo más importante es buscar ayuda profesional. La salud no se mide en números, sino en bienestar físico, emocional y mental.
Escuchar a tu cuerpo, cuidar tu mente y aceptar tu humanidad son los primeros pasos para lograr una relación sana con la alimentación.
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