En Reino Unido nace el primer bebé con útero trasplantado de donante fallecida

En Reino Unido nació el primer bebé gestado en un útero trasplantado de una donante fallecida, un avance que redefine las posibilidades frente a la infertilidad uterina.

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Nace en Reino Unido el primer bebé tras un trasplante de útero de donante fallecidaImperial College Healthcare NHS Trust

El nacimiento de un bebé en el Reino Unido tras ser gestado en un útero trasplantado de una donante fallecida marca un antes y un después en la medicina reproductiva

La comunidad médica británica lo considera un hito histórico no solo por la complejidad quirúrgica que implica el procedimiento, sino por lo que representa para miles de mujeres que viven con infertilidad uterina.

El bebé, llamado Hugo, nació en diciembre de 2025 en el Queen Charlotte’s and Chelsea Hospital, parte del Imperial College Healthcare NHS Trust, con un peso aproximado de 3.1 kilogramos. Se trata del primer nacimiento en Reino Unido en el que el útero provenía de una donante fallecida, una diferencia clave frente a casos anteriores realizados con donantes vivas.

Este avance abre una nueva puerta para quienes nacen sin útero funcional o lo han perdido por enfermedad, y consolida al trasplante uterino como una alternativa clínica real dentro de la medicina moderna.

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Nace en Reino Unido el primer bebé tras un trasplante de útero de donante fallecidaCanva

Qué significa este nacimiento para la medicina reproductiva británica y mundial

Hasta ahora, los trasplantes de útero se habían realizado principalmente con donantes vivas, muchas veces familiares cercanas. El hecho de que este caso haya sido posible gracias a un órgano proveniente de una persona fallecida amplía el horizonte del procedimiento y podría incrementar la disponibilidad de órganos en el futuro.

Desde que en 2014 se registró el primer nacimiento exitoso tras un trasplante de útero en Suecia, más de 100 procedimientos se han realizado en el mundo y han nacido más de 50 bebés sanos, según datos recopilados por equipos clínicos internacionales y publicaciones médicas especializadas.

De acuerdo con la revista JAMA (Journal of the American Medical Association), el 70% de los injertos uterinos sobrevivieron exitosamente y las pacientes con trasplante funcional lograron nacimientos vivos sin malformaciones congénitas reportadas en el seguimiento inicial

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Nace en Reino Unido el primer bebé tras un trasplante de útero de donante fallecidaCanva

El diagnóstico detrás del procedimiento

La mujer que recibió el útero en este caso británico nació con una condición conocida como infertilidad absoluta por factor uterino, que impide llevar un embarazo. Una de las causas más frecuentes es el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), un trastorno congénito poco común en el que el útero no se desarrolla correctamente.

Según Cleveland Clinic, el MRKH afecta aproximadamente a 1 de cada 5,000 mujeres en el mundo y suele diagnosticarse en la adolescencia, cuando no se presenta la menstruación.

Para quienes viven con esta condición, el trasplante de útero puede representar la única posibilidad de gestar biológicamente. En el Reino Unido, el procedimiento se llevó a cabo dentro de un programa aprobado y regulado por el Human Tissue Authority (HTA), el organismo gubernamental que supervisa la donación y trasplante de órganos en ese país.

El proceso no termina con la cirugía. Después del trasplante, la paciente debe recibir seguimiento médico constante, medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano y tratamiento de fertilidad asistida.

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Nace en Reino Unido el primer bebé tras un trasplante de útero de donante fallecidaCanva

Cómo se logra un embarazo tras un trasplante de útero

El embarazo en estos casos no ocurre de forma natural. Se recurre a la fecundación in vitro (FIV), un procedimiento en el que los óvulos se fecundan en laboratorio y luego se transfieren al útero trasplantado.

Un análisis publicado en la revista Human Reproduction Update explica que los embriones pueden criopreservarse antes del trasplante y transferirse una vez que el órgano ha demostrado funcionar adecuadamente. 

El estudio detalla aspectos clave como el momento ideal para la transferencia embrionaria y la necesidad de monitoreo continuo para detectar posibles signos de rechazo.

En resumen, primero se realiza la cirugía para colocar el útero; luego se espera a que el órgano se integre correctamente al cuerpo; posteriormente se transfiere un embrión mediante FIV; y finalmente, si todo evoluciona bien, se logra el embarazo.

Generalmente, el útero trasplantado no es permanente. Después de que la mujer completa su deseo reproductivo, suele retirarse quirúrgicamente para evitar la necesidad de inmunosupresión de por vida.

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Nace en Reino Unido el primer bebé tras un trasplante de útero de donante fallecidaCanva

Donante viva vs. donante fallecida: diferencias importantes

La diferencia principal radica en el riesgo quirúrgico. En los trasplantes con donante viva, una persona sana debe someterse a una cirugía compleja para donar su útero. En el caso de donantes fallecidas, ese riesgo desaparece.

Una revisión publicada en MDPI analizó casos documentados de trasplante uterino con donantes fallecidas y reportó una tasa de nacimientos del 66%, aunque también señaló que alrededor del 25% de los injertos presentaron complicaciones o pérdida del órgano.

Esto demuestra que, aunque prometedor, el procedimiento sigue siendo altamente especializado y requiere protocolos rigurosos.

Desde el punto de vista ético, organismos como el Human Tissue Authority enfatizan la importancia del consentimiento informado, la transparencia y la supervisión médica estricta.

El trasplante uterino aún no es un procedimiento estándar ni está disponible de forma generalizada. Requiere hospitales altamente especializados, equipos multidisciplinarios y financiamiento considerable.

Sin embargo, cada nacimiento exitoso fortalece la evidencia científica y abre el debate sobre su incorporación progresiva en sistemas públicos de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la infertilidad es una condición médica que afecta aproximadamente a 1 de cada 6 personas en el mundo a lo largo de su vida reproductiva.

Si bien no todas estas personas son candidatas a un trasplante uterino, el avance británico demuestra que la medicina reproductiva continúa expandiendo sus fronteras.

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