Día Mundial Contra la Lepra: qué es y por qué se conmemora
El Día Mundial contra la Lepra recuerda que esta enfermedad infecciosa es curable, pero aún requiere detección temprana y atención integral.

Durante décadas, la lepra fue sinónimo de aislamiento y miedo; hoy, pese a contar con tratamiento eficaz, sigue arrastrando prejuicios que afectan el acceso a la salud y la vida cotidiana de quienes la padecen.
El Día Mundial contra la Lepra, que se conmemora cada enero, busca romper ese silencio, poner sobre la mesa la información médica actual y recordar que combatir esta enfermedad también implica enfrentar la discriminación que aún la rodea.

Qué es la lepra y cómo afecta a las personas
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada principalmente por la bacteria Mycobacterium leprae. Fue identificada en el siglo XIX y afecta sobre todo la piel y los nervios periféricos, que son los encargados de transmitir la sensibilidad y controlar algunos movimientos del cuerpo. En ciertos casos, también puede comprometer las vías respiratorias superiores y los ojos.
Una de las características de esta enfermedad es que avanza lentamente. Los síntomas pueden tardar meses o incluso años en manifestarse, lo que hace que muchas personas no busquen atención médica de inmediato.
Entre los signos más comunes se encuentran manchas claras u oscuras en la piel con pérdida de sensibilidad, hormigueo persistente, debilidad muscular o lesiones que no duelen.
La buena noticia es que la lepra es curable. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tratamiento estándar es la terapia multidroga (MDT), que combina antibióticos y es altamente eficaz para detener la enfermedad, evitar su transmisión y prevenir discapacidades cuando se inicia a tiempo.
Sin embargo, el acceso al tratamiento no siempre es el principal obstáculo. En muchos casos, lo que retrasa el diagnóstico es el miedo al rechazo, la desinformación o la creencia errónea de que la lepra es altamente contagiosa o incurable, lo que refuerza la importancia de esta conmemoración anual.

Cuándo se conmemora y por qué esta fecha
El Día Mundial contra la Lepra se celebra desde 1954, cuando fue impulsado por Raoul Follereau, un humanitario francés que dedicó su vida a visibilizar la situación de las personas afectadas por esta enfermedad y a denunciar el trato discriminatorio que enfrentaban.
La elección del último domingo de enero no es casual. Esta fecha también rinde homenaje a Mahatma Gandhi, quien trabajó de manera cercana con comunidades afectadas por lepra en la India y defendió la dignidad humana de quienes vivían con la enfermedad.
Con el paso del tiempo, la conmemoración fue adoptada por la OMS y por organizaciones de salud de todo el mundo como una herramienta para reforzar mensajes clave: la lepra tiene tratamiento, el diagnóstico temprano es fundamental y la discriminación no tiene justificación.

“La lepra es curable, el verdadero desafío es el estigma”
En años recientes, la OMS ha insistido en un mensaje central que resume el espíritu de esta fecha: la lepra se puede curar, pero el estigma persiste. Aunque los avances médicos han sido significativos, muchas personas siguen enfrentando exclusión social, dificultades laborales y rechazo comunitario tras un diagnóstico.
Para 2026, el lema del Día Mundial contra la Lepra enfatiza una realidad persistente: la lepra puede curarse, pero el estigma sigue siendo un obstáculo importante para quienes la padecen. Este enfoque busca no solo informar sobre la enfermedad, sino también cambiar la percepción social, promoviendo la inclusión de las personas afectadas.
El objetivo de este enfoque no es solo informar, sino cambiar la manera en que la sociedad percibe la enfermedad, indica la The Leprosy Mission. Hablar de lepra desde la evidencia científica y los derechos humanos ayuda a desmontar mitos profundamente arraigados y a promover la inclusión de quienes han vivido con ella.
Por qué persiste una enfermedad curable
Que la lepra siga siendo un problema de salud pública en algunas regiones no significa que falten tratamientos, sino que existen factores estructurales y sociales que dificultan su erradicación:
Diagnóstico tardío
Muchas personas acuden a consulta cuando el daño en nervios o tejidos ya es significativo, lo que complica la recuperación completa y puede dejar secuelas permanentes.
Acceso desigual a servicios de salud
En comunidades rurales o con menos recursos, el acceso a servicios médicos especializados puede ser limitado, lo que retrasa la detección y el inicio del tratamiento.
Persistencia del estigma
El miedo al rechazo social y la discriminación sigue siendo una de las principales barreras para buscar atención médica temprana.
Estos elementos muestran que la lucha contra la lepra no es únicamente médica, sino también social, educativa y política.

Lepra en México: contexto y orientación
En México, la lepra no está erradicada, aunque su presencia es baja frente a décadas pasadas: el IMSS reporta una prevalencia nacional de 0.023 casos por cada 10 mil habitantes y un descenso de 98% respecto a 1989; además, en la última década ha notificado 240 casos y otorgó 410 consultas relacionadas con esta enfermedad solo de enero a octubre de 2023.
A nivel federal, la Secretaría de Salud ha informado que el país cerró 2023 con aproximadamente 300 casos en prevalencia distribuidos en 18 entidades, lo que refuerza la necesidad de detección temprana y vigilancia epidemiológica sostenida.
Romper mitos y promover dignidad
El estigma que rodea a la lepra tiene raíces históricas profundas, pero hoy carece de sustento científico.
El Día Mundial contra la Lepra es una oportunidad para desmontar prejuicios, recordar que la enfermedad no define a las personas y subrayar que quienes la han padecido merecen trato digno, respeto y apoyo, no exclusión.
Romper estos mitos impacta directamente en la salud pública: favorece el diagnóstico temprano, mejora la calidad de vida de los pacientes y fortalece comunidades más informadas y solidarias.
El Día Mundial contra la Lepra no solo invita a recordar una enfermedad curable, sino a reflexionar sobre los obstáculos que aún persisten para su atención oportuna.
La evidencia médica y la experiencia de los sistemas de salud muestran que el principal desafío ya no es el tratamiento, sino el miedo, la discriminación y la falta de información.
Mantener la conversación abierta, promover la detección temprana y reforzar políticas públicas sostenidas son pasos clave para avanzar hacia una atención más justa y libre de estigmas.
EL EDITOR RECOMIENDA



