Torniquete, presión y elevación: la guía ante una hemorragia que todos deberían conocer, según expertos
Actuar rápido ante una hemorragia externa puede salvar vidas; aprende a identificar el tipo de sangrado y aplicar primeros auxilios efectivos antes de recibir atención médica.

Las hemorragias no solo se presentan en accidentes graves: incluso un corte profundo en casa puede convertirse en un riesgo serio si no se actúa correctamente.
Conocer las técnicas básicas de control de sangrado, desde presión directa hasta el uso seguro de torniquetes, permite responder de manera eficaz y responsable ante una emergencia.

Qué es una hemorragia y por qué es urgente actuar
Información recuperada de la Clínica Universidad de Navarra, señala que una hemorragia ocurre cuando un vaso sanguíneo —arteria, vena o capilar— se rompe y permite que la sangre salga del organismo.
Cuando el sangrado es abundante o no se detiene, puede ocasionar consecuencias graves: pérdida significativa de sangre, daño a órganos vitales, shock hipovolémico o incluso la muerte si no se actúa con rapidez.
En situaciones críticas, la rapidez y la técnica con que se brinden los primeros auxilios pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso es esencial conocer los pasos correctos para controlar una hemorragia externa.
Identifica el tipo de sangrado
Para actuar de forma adecuada es clave reconocer el tipo de hemorragia. Según la guía de primeros auxilios de la National Library of Medicine, existen tres categorías principales:
- Hemorragia arterial: la sangre es de color rojo brillante, sale con fuerza y en forma pulsátil — suele brotar en sincronía con el pulso. Este tipo de sangrado es peligroso y puede ser una emergencia vital.
- Hemorragia venosa: la sangre es más oscura, fluye de manera continua y sin pulsaciones. Aunque puede ser menos dramática que la arterial, también requiere atención.
- Hemorragia capilar: afecta vasos pequeños y superficiales, por lo que el sangrado suele ser leve, con goteo o flujo tenue. Generalmente, se controla con facilidad.
Primeros pasos ante una hemorragia
Ante una hemorragia externa, la primera acción recomendada por protocolos de primeros auxilios de la American Heart Association es aplicar presión directa sobre la herida.
Cómo hacerlo correctamente:
- Usa una gasa estéril, un paño limpio o tela disponible (si no hay material estéril). Evita el contacto directo con tus manos.
- Coloca el apósito sobre la herida y presiona con firmeza y constancia. No verifiques si el sangrado se detuvo durante los primeros minutos: lo ideal es mantener presión continua para favorecer la coagulación.
- Si la primera gasa se empapa de sangre, NO la retires — esto puede romper el coágulo en formación. Añade capas adicionales encima y sigue ejerciendo presión.
- Tras lograr que el sangrado disminuya, se recomienda colocar un vendaje compresivo para mantener la presión sobre la herida y evitar que el sangrado se reinicie.

Elevación, vendaje y cuándo usar torniquete
Cuando la herida está en una extremidad (brazo o pierna), y si la presión directa por sí sola no detiene el sangrado, se pueden aplicar otras medidas adicionales:
- Elevación de la extremidad: siempre que no haya fracturas, subir el miembro por encima del nivel del corazón ayuda a reducir el flujo sanguíneo hacia la herida.
- Torniquete (como último recurso): si la presión directa y la elevación no son suficientes — especialmente en hemorragias arteriales graves en extremidades —, puede aplicarse un torniquete. Este dispositivo comprime todos los vasos sanguíneos de una sección, deteniendo el flujo de sangre al área lesionada.
- Si se usa un torniquete, debe colocarse entre la herida y el corazón — por encima de la lesión — y nunca sobre una articulación. Además, es crucial anotar la hora exacta en que se colocó, ya que no debe retirarse hasta que lo haga personal médico.
Datos del proyecto web AprendEmergencias, indica que uso de torniquete ha demostrado reducir la mortalidad en hemorragias externas graves cuando se emplea correctamente.
No obstante, debe entenderse como última opción, debido a posibles riesgos como daño a tejidos por falta de circulación.

Cuándo buscar ayuda médica inmediata
Aunque muchas hemorragias externas pueden controlarse de forma temporal con primeros auxilios, hay situaciones en las que es indispensable acudir a un hospital lo antes posible:
- El sangrado no cede con presión directa, vendaje o incluso torniquete.
- La herida es profunda, extensa o localizada en áreas sensibles (abdomen, tórax) con posible daño a órganos internos.
- Existen signos de shock: palidez, piel fría o húmeda, pulso débil o muy rápido, respiración alterada, confusión o pérdida de conciencia.
- La hemorragia es interna (no visible), pero hay síntomas de trauma: dolor fuerte tras un golpe, sensibilidad en abdomen o tórax, dificultad para respirar. En estos casos, es vital trasladar a la persona de inmediato a un centro de atención médica.
Incluso si el sangrado parece controlado, cuando hay dudas sobre la profundidad o gravedad de la herida, lo más responsable es buscar atención profesional.
El cuerpo humano contiene alrededor de 5 a 6 litros de sangre. Perder una cantidad significativa en poco tiempo puede poner en riesgo la vida.
Por ello, conocer y aplicar correctamente técnicas básicas de primeros auxilios ante una hemorragia —presión directa, vendaje, elevación, uso eventual de torniquete— puede ser la diferencia entre un desenlace fatal y una recuperación.
Además, en situaciones de emergencia —accidentes viales, caídas, heridas por objetos cortantes—, la primera respuesta suele depender de personas comunes, no de profesionales de salud. Es por eso que la educación en primeros auxilios es clave. Enseñar y difundir este conocimiento salva vidas.
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