Zona de guerra (mexicana)

La música suena. Una tambora, clarinete, platillos y trompeta. Una carro alegórico en el que niños disfrutan del viaje, sonríen y algunos hasta bailan. Son menores de no más de seis años, con mochila al hombro, son parte del contingente que calle por calle suma más ...

La música suena. Una tambora, clarinete, platillos y trompeta. Una carro alegórico en el que niños disfrutan del viaje, sonríen y algunos hasta bailan. Son menores de no más de seis años, con mochila al hombro, son parte del contingente que calle por calle suma más integrantes para celebrar a San Francisco de Asís, el santo patrono de Sarabia, una localidad ubicada en Jerez, Zacatecas. En la iglesia los esperaba el párroco acompañado por otro sector de la población, el que prefirió ser quien recibiera a los peregrinos. La banda no deja de sonar. Alguien (no sabemos el nombre) anota en la pizarra de la parroquia el nombre de la familia y el monto de su aportación, los donativos van desde los 50 hasta los 500 pesos. Todo es bienvenido y todo, imagino, se da con el mismo entusiasmo. Lo importante es ser parte de la celebración en la que no sólo se celebra la fe, sino también la tierra, esa tierra en la que se construyó un hogar y se formó una familia. La tierra que lo es todo, porque es lo conocido y está bien. Es la tierra que se ama.

El anterior no es un relato de ficción, es lo que se ve en un video hallado en YouTube: Fiesta Patronal en Sarabia. Fue subido a la plataforma en 2020, pero las imágenes corresponden a septiembre de 2015. Hace casi siete años. Hay otro video, éste del cumpleaños 99 de don Tacho. Y ahí está él, sentado junto a su hermana Rafaella, de 95, para celebrar junto al resto de su familia, le brindan un aplauso, porque incluso el evento valió para que un canal de televisión local enviara a un reportero. Un momento de 2020.

Marzo de 2022. Ya no hay bandas musicales, tampoco niños y, menos, ganas de celebración. Sarabia es hoy un pueblo fantasma. En sus calles ya no hay fiesta, en su iglesia acaso motivos para suplicar un milagro: “ojalá pronto regresen esos tiempos…”, como comentaron en uno de los videos en YouTube.

Los siguientes testimonios fueron recopilados por mi compañero Omar Hernández, corresponsal de Grupo Imagen, son todos habitantes de Sarabia, anónimos por seguridad:

“De aquí, en junio y julio sembrábamos avena, frijol, maíz; en agosto y septiembre levantábamos duraznos. Ya con los duraznos comíamos y luego en noviembre el frijol y sacábamos mucho dinero. Luego en enero y febrero moler la avena y venderla…”.

“Al principio empezaron a llegar y a agarrar gente y llevársela. Chavalos que se llevaron, nunca regresaron, no sabemos qué pasó, si les quitaron la vida o los tienen trabajando con ellos, realmente levantaron a muchos chavalos de todos los ranchos…”. 

“Yo tenía una troca y un tractor ahí, nada más vimos que no están. Un tractor nuevecito, todavía debo hasta una parte, como 200 mil pesos. Mi troca estaba nueva, buena también, una Escape…”.

“Pura decepción, la verdad. Supuestamente venía un mejor gobierno. Nosotros aquí, nuestra vida, yo todo el tiempo decía: no, un fin de semana me lo paso en el rancho. La tranquilidad era lo que predominaba aquí…”.

Los testimonios fueron recopilados el lunes pasado, cuando estos pobladores regresaron a Sarabia, esa localidad que alguna vez fue de celebración. Elementos de la Guardia Nacional los escoltaron, la intención era que revisaran sus casas,pues hace meses tuvieron que salir, huyeron de la violencia de grupos criminales antagónicos. Y eso fue lo que encontraron: el que alguna vez fue su hogar, hoy es una zona de desastre que grita por auxilio, por hacer sonar otra vez aquella tambora.

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