Zaldívar

La sorpresiva dimisión de Arturo Zaldívar como ministro de la Suprema Corte es un nuevo episodio, también controvertido, en su paso y mandato al frente del Poder Judicial. Ha sido, desde su designación como ministro del tribunal más alto en nuestro país, una figura de ...

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

La sorpresiva dimisión de Arturo Zaldívar como ministro de la Suprema Corte es un nuevo episodio, también controvertido, en su paso y mandato al frente del Poder Judicial. Ha sido, desde su designación como ministro del tribunal más alto en nuestro país, una figura de una relevancia mayúscula, de claves y sentencias intensas que han incomodado a tirios y troyanos por su revolucionaria forma de interpretar la Constitución, pero que, sin duda, han removido el entendimiento jurídico del país desde sus entrañas más intocables.

Por un lado, Zaldívar impulsó avances clave en materia de derechos humanos —particularmente de las mujeres y las minorías de la diversidad—, logrando sentencias históricas sobre aborto, matrimonio igualitario y violencia de género. Pero también que en su momento lograron retar al poder político que utilizaba al Poder Judicial como extensión de su dominio. La liberación de Florence Cassez sentó un precedente sin reversa posible para la estricta observancia del debido proceso en los juicios en nuestro país, por ejemplo. Bajo su liderazgo, la Corte expandió los derechos reproductivos, permitió la adopción homoparental y declaró inconstitucionales leyes que discriminaban a las personas por su orientación sexual. Su agenda progresista en lo social es innegable.

Pero también hay que reconocerle a Zaldívar que, ya como ministro presidente, mediante una hábil estrategia de cercanía con López Obrador, blindó en su momento (los albores del sexenio), precisamente, a la Corte de lo que ya se intuía como una campaña de embates del Ejecutivo, que buscaba someterla e ignorar varios de sus fallos. Arturo Zaldívar logró, si bien con una estrategia muy heterodoxa y poco convencional, leer a López Obrador y logró que respetara las atribuciones del Judicial, frenando varios intentos de avasallamiento. Esta maniobra política, aunque muy controvertida, salvaguardó durante cuatro años la autonomía de un contrapeso clave de la democracia. Tan así fue que, al final de su periodo, Norma Piña pudo ser electa como nueva ministra presidenta de la SCJN.

Pero, al mismo tiempo, Zaldívar exhibió una ambivalente cercanía con el Presidente que, para los sectores más críticos al obradorismo, ponía en duda su imparcialidad. Su trato privilegiado de López Obrador levantó recelos de que garantizara intereses del partido en el poder por encima de la ley. Más aun cuando, al renunciar, habló de seguir apoyando la “transformación” desde afuera, lo que suena a compromiso político, no jurídico. Horas después de su renuncia apareció en una foto con Claudia Sheinbaum, candidata de Morena a la Presidencia, en donde ambos se comprometían a seguir trabajando por la transformación. Nadie puede ni debe olvidar que la propia Claudia fue a saludar a la ministra Piña tras su elección como nueva presidenta de la Corte. Es decir: en estos días debemos reaprender a dejar de mirar tan sólo el árbol, para volver a ver el bosque completo.

No reconocer que definió aspectos clave del México moderno e impidió un retroceso autoritario es ignorar todo lo que Arturo Zaldívar sí pudo contener y reencauzar en un ambiente de profunda polarización. Por ahora su legado es una mezcla agridulce, de importantes avances sociales con una cuestionable cercanía al Ejecutivo. Cosa que, paradójicamente, pueda haber sido su más heroico resultado en estos años.

  • Su sucesor o sucesora como ministro enfrentará ahora el reto mayúsculo de consolidar los logros democráticos y de derechos humanos, al tiempo que recupere una distancia crítica del poder. Ése es el delicado equilibrio que Zaldívar estuvo dispuesto a sacrificar para poner a salvo la institución en su conjunto. Es imposible juzgar y saberlo con certeza ahora. Serán el tiempo y la historia los que podrán darnos la respuesta.

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