Ahora sí hay a quién preguntarle

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Dos noticias que parecían de expedientes distintos ocurrieron con horas de diferencia. El martes, desde Palacio Nacional, la Presidenta dijo que todo parece indicar que habrá un traslado a México del contralmirante Fernando Farías Laguna, señalado como presunto líder de una red de huachicol fiscal y detenido desde abril en Buenos Aires. Ayer, la FGR aprehendió en la alcaldía Miguel Hidalgo a Fausto Corrales Rodríguez, el hombre que acompañó a Héctor Melesio Cuén Ojeda a la reunión del 25 de julio de 2024 en la que el exrector fue asesinado y también fue secuestrado Ismael Zambada. Dos casos, dos geografías, dos historias que México lleva años sin poder contar completas. Y de pronto, las dos piezas que faltaban están, o estarán, bajo custodia mexicana.

A Farías Laguna y a su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto, preso en el Altiplano, se les imputa encabezar una red de corrupción de marinos en aduanas que permitió el desembarque de 31 buques con huachicol fiscal en Altamira y Tampico entre 2024 y 2025. Son sobrinos políticos de José Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina durante todo el sexenio anterior. Fernando fue capturado en Buenos Aires el 23 de abril con documentos apócrifos, después de haber pasado por Colombia. Un mando naval mexicano huyendo del país con pasaporte falso a nombre de un ciudadano guatemalteco. Ese solo dato debería bastar para entender qué se protegía.

Su defensa, encabezada por Epigmenio Mendieta, sostiene algo difícil de descartar, si regresa corre riesgo de ser privado de la vida, porque quienes tienen información y pretenden colaborar terminan muertos. No es paranoia de abogado. Entre marinos, exfuncionarios federales y personal de aduanas, siete personas murieron en dos años en hechos relacionados con esta red, entre asesinatos y muertes calificadas como accidentes o suicidios. Un capitán apareció sin vida en su oficina en Altamira, señalado de recibir dinero para encubrir la descarga de un buque; otro murió al día siguiente en una práctica de tiro en Puerto Peñasco. La fiscalía deslindó en mayo a los Farías de esas muertes. Bien. La lista sigue existiendo.

Del lado de Sinaloa, Corrales es señalado por encubrimiento en el homicidio de Cuén y falsedad de declaraciones ante autoridades de procuración de justicia. No es lo mismo que ser acusado del crimen, y así debe leerse: es inocente mientras no haya sentencia. Lo que importa  es que es el civil que estuvo ahí. El que puede decir quién convocó la reunión en Huertos del Pedregal, quién esperaba, en qué orden pasó todo. Dos años y veinticinco días tardó la FGR en llegar a él. Y ya que llegó, reservó el expediente hasta 2031 alegando riesgo para el interés público y la seguridad nacional. Cuesta trabajo conciliar esa reserva con la promesa de esclarecer.

El hecho es el hecho. Por primera vez desde julio de 2024, el Estado mexicano tiene o está por tener en sus manos a las dos personas que pueden narrar lo que nadie ha querido narrar. Se acabó la coartada de que no hay a quién preguntarle.

La relación con Estados Unidos atraviesa su peor momento en décadas, y no por una diferencia comercial. Trump difundió en agosto un texto que sostiene que México no es amigo de Estados Unidos y que descalifica la estrategia de Sheinbaum frente a los cárteles. Más de 50 políticos mexicanos han perdido la visa, Rocha Moya pidió licencia el 1 de mayo mientras la propia Presidenta reconocía que Washington solicitó su extradición, y el secretario de Defensa estadunidense ha advertido que su país está dispuesto a actuar de manera unilateral contra los cárteles. Ese es el tablero.

Aquí está el nudo. La soberanía no se defiende repitiendo la palabra en la mañanera. Se defiende ejerciendo jurisdicción: investigando, procesando y publicando aquí. La alternativa a que México investigue no es que nadie investigue. Es que lo haga otro, en una corte federal de Nueva York, con acusaciones selladas y con los nombres de mexicanos adentro. Tener a los testigos no es tener la verdad. Farías Laguna aún no aterriza y su abogado habla del 27. Corrales puede sostener la misma versión que ya no le creyeron. Pero nunca habíamos tenido tan cerca lo necesario para saber qué pasó con la trama millonaria de huachicol fiscal que entró por nuestras aduanas y lo que pasó aquella tarde en Culiacán. Que no se nos vuelva a morir en el camino.