Caso Cuén: urge que la justicia deje de ser un anuncio

Se tardaron más de dos años en detener a Fausto Corrales Rodríguez. Es el hombre que acompañó a Héctor Melesio Cuén, exrector de la UAS y exalcalde de Culiacán, el día en que lo mataron en el rancho Las Huertas del Pedregal, en Culiacán.

Corrales atestiguó también el secuestro de Ismael El Mayo Zambada por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, lo que detonó una violenta guerra en el seno del Cártel de Sinaloa. Fue capturado ayer por la FGR en la alcaldía Miguel Hidalgo de la CDMX. Está acusado de encubrimiento y falsedad de declaraciones ante las autoridades de justicia.

Corrales “habría omitido proporcionar información verídica sobre lo sucedido, con la finalidad de desvirtuar la realidad y engañar a la autoridad, obstaculizando así el esclarecimiento de los hechos”, dice el comunicado de la Sedena.

Su detención no es menor. Corrales fue la fuente principal de la versión inicial que la Fiscalía de Sinaloa vendió al país.

Declaró que Melesio Cuén murió en un intento de asalto en una gasolinera, por parte de dos motociclistas, que dispararon y mataron al exrector. Esa narrativa se derrumbó. Los peritajes de la FGR ubicaron las manchas de sangre de Cuén en el Rancho.

La detención de Corrales es apenas el primer avance procesal concreto en un caso que llevaba 24 meses sin detenidos.

El caso Zambada-Cuén no es sólo un crimen de narco, es el punto de inflexión en el que la política local, el control de la universidad y las facciones criminales se cruzaron de manera abierta. ¿Hasta dónde llegará la investigación? ¿Se limitará a quien ofreció la versión falsa o se atreverá a seguir el hilo hasta quienes ordenaron el montaje, quienes estuvieron en la reunión y quienes se beneficiaron del silencio? Son preguntas.

Sinaloa no necesita un detenido más. Necesita verdad, que la justicia deje de ser un anuncio y se convierta en proceso.

La violencia sigue sacudiendo calles, plazas y familias sinaloenses. Cada nuevo cuerpo que aparece recuerda que el ovillo de la impunidad sigue muy lejos de desenredarse.

*Arde nuevamente Michoacán. La captura de nueve integrantes del CJNG, entre ellos la hija y la pareja del líder regional de ese cártel, Heraclio Guerrero, alias el Tío Lako, revivió la violencia, los bloqueos, la quema de vehículos en la entidad.

Se reportaron enfrentamientos en municipios como como Zamora, Morelia, La Piedad, Zacapu, Quiroga; y el asesinato de un civil que se negó a entregar su camioneta. Las autoridades activaron el plan antibloqueo y el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla confirmó que las vialidades ya quedaron libres. El Tío Lako es el responsable de la ejecución de 25 guardias nacionales el día que cayó Nemesio Oseguera, alias El Mencho. Iban por él, pero logró escaparse.

El gobierno celebra la captura del círculo cercano del líder delincuencial, pero el objetivo principal —el que ordena, manda, genera la violencia— se les vuelve a escapar. 

Se perfila, una vez más, la misma historia: un golpe mediático incompleto, una reacción criminal previsible y una población indefensa frente a la delincuencia organizada. 

*El estilo bravucón del diputado del PRI Carlos Gutiérrez, flamante representante legislativo del PRI ante el INE, no gustó nadita a Morena. Lo vimos ayer en la sesión de la Comisión Permanente. Es el mismo que la semana pasada confrontó a gritos, empujones, pechazos y calificativos al vocero de los diputados de Morena en la Cámara baja, Arturo Ávila.

El pleito se produjo en medio del Patio del Federalismo y frente a una nube de reporteros, fotógrafos y camarógrafos que allí se encontraban.

En la sesión de la Comisión Permanente, ayer, legisladores morenistas, como Malú Micher, lo calificaron de indisciplinado, grosero, irrespetuoso.

Noroña pidió la palabra para recordar que es el mismo legislador que hace casi un año lo “agredió cobardemente”, junto con Alito, cuando presidía la sesión de la Comisión Permanente. “Es necesario que el PRI exija a su diputado Mancilla, no recuerdo su primer apellido, que se comporte como legislador y no como porro”, subrayó.

Su nombramiento es la respuesta complementaria de Alito Moreno a la censura que le impuso el INE, al prohibirle hablar de “narcopartido” o “narcogobierno” para referirse a Morena.

El presidente nacional del PRI denunció ante el Departamento de Estado del gobierno estadunidense a tres consejeros del INE: Arturo Castillo LozaRita Bell López VencesFrida Denisse Gómez Puga.

Gutiérrez Mancilla ya dio una probadita a los consejeros del INE de cómo se conducirá en las sesiones del Consejo General del instituto.

En sus primeras  intervenciones criticó el papel oficialista de la austeridad electoral y pidió a los consejeros: “Dejen de solapar narcopolíticos”.

Cuentan las crónicas de la sesión que las intervenciones de Gutiérrez Mancilla sacaron de sus casillas a la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, al grado que tuvo que recordarle que ella tiene la autoridad para pedir la intervención de la fuerza pública para restablecer el orden en el Consejo General.