El planeta entero está viendo lo mismo. México venció a Ecuador en el Azteca, viene Inglaterra en octavos, y la conversación pública se ha reducido a un marcador. Es comprensible. Hasta es sano, a ratos. Pero mientras 90 minutos de futbol organizan nuestras emociones, el mundo sigue girando en direcciones que nos van a alcanzar mucho después de que se apague el último reflector del estadio. Aquí, seis noticias que pasaron casi de puntitas.
1. Este fin de semana comienza el funeral de Estado más grande en la historia de la República Islámica: seis días de ceremonias por Alí Jamenei, asesinado el 28 de febrero en el arranque de la guerra con Israel y EU, con una asistencia estimada de hasta 20 millones de personas entre Irán e Irak. Su hijo y sucesor, Mojtaba, no ha aparecido en público ni una sola vez desde marzo. Las negociaciones entre EU y Teherán —que deciden el tránsito de 20% del petróleo mundial por el estrecho de Ormuz— quedaron pausadas hasta después del entierro. Una tregua frágil, un líder invisible y un estrecho minado.
2. Venezuela cuenta a sus muertos sin gasolina para las excavadoras. El doble terremoto del 24 de junio deja ya más de 2,295 fallecidos (según las cifras oficiales) y la ONU estima decenas de miles de desaparecidos, con epicentro de devastación en La Guaira. El dato que debería quitarnos el sueño: hay maquinaria pesada detenida junto a los escombros por falta de combustible. En el país con las mayores reservas petroleras del planeta. México ha tendido un puente aéreo con la Fuerza Aérea y los Topos ya escarban entre las ruinas. Es la mayor catástrofe humanitaria del continente en años. mejor la FIFA tuvo que hacer un llamado a la ayuda en sus partidos, que varios de los gobiernos del mundo.
3. La guerra en Ucrania cumplió su rutina más siniestra: volverse invisible. Esta semana, un ataque ucraniano con drones alcanzó un centro satelital en Moscú y mató a un bebé; horas después, fuertes explosiones sacudieron Kiev tras la advertencia de Zelenski de un gran ataque ruso. Cuatro años y medio después de la invasión, el conflicto ya no compite por titulares: los perdió frente a un balón. La normalización de una guerra es, quizá, su etapa más peligrosa.
4. EU, anfitrión mundialista, redibuja quién puede quedarse. Mientras los estadios de Dallas y Nueva Jersey se llenan de banderas de todos los países, la Corte Suprema resolvió sobre el TPS y dejó a más de un millón de migrantes peleando por permanecer en el país. El contraste es brutal: un torneo que celebra el movimiento de los pueblos, organizado por un gobierno que lo restringe. Para México, que comparte frontera, remesas y esta Copa con EU, eso debería ser el tema central de la conversación, no una nota al pie.
5. En México nacieron dos partidos y casi nadie fue al bautizo. Desde el 1 de julio, PAZ —de Hugo Eric Flores, viejo conocido del oficialismo— y Somos México —de Guadalupe Acosta Naranjo, que aspira a reagrupar a la oposición dispersa— tienen registro, presupuesto y oficinas dentro del INE. El reloj rumbo a 2027 ya corre, con 17 gubernaturas en juego y legisladores de Morena y el Verde abandonando curules para buscarlas. La geografía política del país se está reacomodando en silencio, con el pretexto perfecto: nadie está mirando. (Y sí: también arrancó la revisión anual del T-MEC, esa espada de Damocles con calendario propio, de la que ya nos hemos ocupado en este espacio.)
6. Científicos afirman haber construido, por primera vez, una célula desde cero. Lo dejé al final no porque importe menos, sino porque importa distinto. Si se confirma, la humanidad acaba de cruzar una puerta que llevaba cerrada 3,800 millones de años: la creación de vida sin vida previa. Ninguna final, ningún penal en el minuto 120, se acercará jamás a esa noticia. Y sin embargo, apuesto a que usted se enteró aquí.
No se trata de renunciar a la fiesta. El futbol también es una forma legítima de estar juntos, y este país (y todos los países) lo necesitamos. Se trata de recordar que el mundo no entra en una pantalla dividida: mientras celebramos, hay quien negocia el petróleo del planeta, quien busca a sus muertos bajo el derrumbe, quien pelea por no ser deportado y quien, en un laboratorio, acaba de acercarse al laboratorio de Dios. El balón rueda. La historia, también.
