McCartney
Medio siglo después, sus canciones siguen encendiendo la llama de millones de almas.La noche chilanga adquirió un absoluto halo de nostalgia y magia esta semana. Entre las luces que parpadean, las pantallas gigantescas y un Foro Sol como estrellas urbanas, el ...
- Medio siglo después, sus canciones siguen encendiendo la llama de millones de almas.
La noche chilanga adquirió un absoluto halo de nostalgia y magia esta semana. Entre las luces que parpadean, las pantallas gigantescas y un Foro Sol como estrellas urbanas, el legendario Paul McCartney se erige como un faro de la música que ha resistido todas las inclemencias del tiempo. A sus 81 años, el eterno Beatle, el genio que junto a sus compañeros de Liverpool revolucionó la escena musical del mundo, se presenta ante nosotros con la gracia y la vitalidad de un joven eterno.
Con 81 años, el legendario Paul McCartney revolucionó el Foro Sol. Sus manos aún arrancan magia a su bajo Höfner, y su voz se eleva nítida y conmovedora.
Medio siglo después, sus canciones siguen encendiendo la llama de millones de almas. McCartney suda rock añejo y vitalidad sorprendente. Le vibra el cuerpo al compás de I Saw Her Standing There, como si se tratara de un chico hambriento de sueños y de vida. Y es que ése fue, y sigue siendo, su legado junto a Los Beatles: reformular la música desde la irreverencia, pero también reformular las fórmulas sociales abriendo mentes y derribando tabúes con himnos pacifistas como Let it be o Imagine.
En el escenario, la historia de medio siglo. Los Beatles sembraron las semillas de una revolución que sigue en marcha y que hoy ha encontrado eco y florecimiento en el impulso global al respeto a los derechos humanos, en el empoderamiento de la sociedad civil, en el reconocimiento a todas las formas de amor. En la encrucijada de los años 60, ellos no sólo crearon canciones, sino que tejieron un tapiz sonoro que abrazaba el pacifismo y abogaba por agendas progresistas, marcando un rumbo que ha sido seguido por generaciones venideras, recordándonos que la paz y la aceptación mutua siguen siendo anhelos universales. La sorprendente vitalidad de Paul McCartney, que desafía el paso de los años, es más que una muestra de buena genética. Es la manifestación física de un hombre que ha encontrado en la música no sólo su arte, sino su fuente de juventud, su destino manifiesto, su responsabilidad para con la historia y los seres vivos (no sólo con el género humano, sino con los animales y el planeta). Como si cada acorde tocado fuera un elixir que rejuvenece el espíritu, el maestro demuestra que el amor por lo que se hace es la esencia misma de la eternidad.
Así, entre los fuegos artificiales, los acordes y el canto de 65 mil gargantas, Paul McCartney, el arquitecto sonoro de sueños, sigue tejiendo su legado. Un regalo para él, sí, pero también para nosotros, que continuamos siendo testigos de la música que trasciende, que inspira, y que, como un himno de esperanza, nos recuerda que “all you need is love”.
ADDENDUM
Qué buena noticia que Ocesa y Ticketmaster estén tan absolutamente decididos a mejorar (y con con rapidez) la experiencia de quienes acudimos a estos fantásticos eventos. Y según sé, muy pronto todas las experiencias de boletaje serán totalmente digitales, con los candados necesarios para evitar la reventa, el fraude y el pillaje. Porque México tiene que estar a la altura de los grandísimos espectáculos como los que tiene prácticamente semana tras semana, sobre todo cuando volvimos a reunirnos tras el fin de la pandemia.
