La otra caravana
Se avecina otra caravana. Salió ayer de Honduras. En inicio, se trata de alrededor de mil personas que tienen la intención de llegar a Estados Unidos. El sueño americano que hoy, más que nunca, no sólo resulta de difícil alcance, sino que también amenaza a miles de ...
Se avecina otra caravana. Salió ayer de Honduras. En inicio, se trata de alrededor de mil personas que tienen la intención de llegar a Estados Unidos. El sueño americano que hoy, más que nunca, no sólo resulta de difícil alcance, sino que también amenaza a miles de convertirse en viacrucis, cuando no pesadilla americana. Y no sólo porque estamos en un momento sumamente complicado desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ni porque está hoy camino a su reelección y dispuesto a desviar la atención con todo a su alcance rumbo a su impeachment, sino porque también, gracias a él, México ha tenido que endurecer su política migratoria.
Éste será el primer grupo de migrantes que se enfrentará a un país que desde el verano pasado redobló su seguridad en la frontera, más aún en la del sur, la que la separa de Guatemala en su conexión con Tapachula, Chiapas. La tradición mexicana de frontera de brazos abiertos tuvo que modificarse ante las amenazas arancelarias de Estados Unidos. Desde entonces, según los datos oficiales, la llegada de migrantes ha disminuido de manera significativa. Aquellos que han llegado a nuestro país tienen que esperar en albergues que resultan insuficientes. Sucede en ambas líneas fronterizas, sur y norte, y le pasa a los migrantes de todas partes del mundo que ven en México su vía de acceso a EU.
Ante esto, nuestro país ha dicho que esta nueva caravana no la tendrá fácil. Así lo advirtió la secretaria de Gobernación: “de ninguna manera, tenemos visa de tránsito o salvoconductos, habrá operativos especiales y desde luego habrá agentes migratorios...”. Olga Sánchez Cordero informó también, tras su encuentro con Javier Sicilia (sobre esa otra caravana anunciada), que hoy tendrán reunión funcionarios de alto nivel para evaluar el plan de acción ante la inminente llegada de este grupo de migrantes. Aunque el recién jurado presidente de Guatemala se le adelantó: “Hoy en la conversación con el canciller le hicimos la pregunta sobre esa caravana. El gobierno mexicano nos advirtió que no los va a dejar pasar y que va a utilizar todo lo que esté en sus manos para impedir que pasen...”, expresó el mandatario a reporteros tras un encuentro con Marcelo Ebrard. Al momento, no hay una confirmación de esto de parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, entendemos también que hoy Guatemala tiene un eje migratorio dirigido a partir de su acuerdo para convertirse en tercer país seguro, a petición de Donald Trump; por ello la tarde de ayer, se reportaron enfrentamientos entre autoridades de este país y grupos de migrantes en la frontera con Honduras.
Hace apenas unos días, el presidente de Estados Unidos presumió que un tribunal le dio luz verde para construir otra parte del muro. Y, repetimos, se viene la elección, el impeachment. Ni los migrantes ni los países por los que deben andar para llegar a EU (México y Guatemala) la tienen sencilla.
Addendum
Y esa otra caravana está a una semana de comenzar su recorrido. Javier Sicilia se reunió ayer con Olga Sánchez Cordero. En sus palabras, aseguró que se tendió un primer puente para que el gobierno de México reciba a su movimiento como un aliado en el combate a la violencia. El puente faltante está hoy en manos de Palacio Nacional: “Si nos recibe llevamos un mensaje, si no, llevamos otro, pero siempre es un mensaje de invitación y de entendimiento (...) Hay una voluntad fuerte de parte de la Secretaría de Gobernación, sólo falta que el Presidente asuma esto para que le dé incluso más fuerza...”. Ojalá el Presidente acceda a recibir y platicar con Sicilia, uno de los más importantes activistas en temas de seguridad y combate a la violencia que hay en nuestro país desde hace varios años. Él, junto con los LeBarón, el padre Solalinde, María Elena Morera y tantos más, le han dado rostro al concepto de sociedad civil organizada. Y aunque el Presidente desdeña su labor, es evidente que los necesita. Y de inicio, tendría que abrirles las puertas y escucharlos.
