Delfina vs. las mujeres

Qué importarán los eventos, las fotos y la iluminación de los edificios burocráticos, ésos que ya están cercados ante las movilizaciones del próximo martes, porque para ellos sí hay blindajes posibles. Qué importa que se recuerde la paridad en el Legislativo. Qué ...

Qué importarán los eventos, las fotos y la iluminación de los edificios burocráticos, ésos que ya están cercados ante las movilizaciones del próximo martes, porque para ellos sí hay blindajes posibles. Qué importa que se recuerde la paridad en el Legislativo. Qué importa, porque ahí no hay quien defienda los derechos de las mujeres ni las estructuras institucionales que permiten nivelar el piso, que contribuyen al cierre de brechas.

A este gobierno no le hemos importado, más que para la foto. El martes realizarán eventos, darán discursos. Insistirán en que trabajan con y para las mujeres, pero en los hechos, ahí es donde todas nos quedamos esperando. Y más esperan quienes tienen necesidad. Ya no digo quienes esperan por justicia, lo hacen también quienes esperan por igualdad y por posibilidades para el desarrollo. 

Hace casi trece años, nació el programa Escuelas de Tiempo Completo. La entonces secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota lo puso en marcha con la finalidad de atacar varios frentes. No sólo la brecha en materia educativa a través de 3.5 horas extra de aprendizaje para miles de alumnos. También para permitir a padres de familia atender su trabajo y a sus hijos, alumnos de educación básica, sus estudios; porque en este país, a veces madre y padre deben trabajar para solventar los gastos del hogar, pero además, como en otras partes del mundo, familias uniparentales deben buscar opciones que permitan al adulto trabajar y a los hijos atender la escuela. Planteles donde los alumnos estudian, conviven, se alimentan y divierten. Todo bajo la tutela de maestras y maestros. Una educación que sirve de varias herramientas. Al inicio, este programa arrancó en 6 mil 708 planteles, para el sexenio de Enrique Peña Nieto, ya había alcanzado los 25 mil 134 escuelas de primaria y secundaria en el país, más de 3.6 millones de estudiantes eran beneficiados. 

Sin embargo se acabó. Así como el gobierno más feminista de la historia cerró las estancias infantiles, así como insiste en que los crímenes contra las mujeres disminuyen, así como acusa de politiquería y conservadurismo las exigencias de que, en serio, se tomen decisiones para combatir todas las aristas en las que se sostiene la inequidad por género, así también ahora termina este programa que no por exitoso deja de ser perfectible, pero que funcionaba, porque mejoró la calidad de vida de miles de familias. 

“Todavía faltan muchas escuelas para poder mejorar las instalaciones básicas: agua, cuestiones de aulas, sanitarios, que eso era algo que se pedía y se reclamaba, y era un reclamo justo de tenerlo bien en el momento de regreso a clases. Haciendo ese balance, es algo que para nosotros es muy prioritario ahorita el darles la atención a esas escuelas que todavía tienen esa necesidad…”, expresó Delfina Gómez hace unos días en Palacio Nacional, al anunciar que el programa La Escuela es Nuestra, absorberá los recursos destinado a las Escuelas de Tiempo Completo. El primero, inició con esta administración y la Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades en el uso de su presupuesto por un monto de 573 millones de pesos, en su segundo año en operación.

Está claro que este gobierno destina dinero a manos llenas para asegurar la conclusión de sus megaproyectos de infraestructura. Un aeropuerto internacional que a menos de un mes de ser inaugurado, sólo tiene unos vuelos confirmados, por ejemplo, pero la educación no es prioridad, los avances en la lucha a favor de la equidad de género, menos. Que las mujeres y las familias se las arreglen como puedan, así esto implique que adultos dejen sus trabajos o que alumnos dejen los estudios. Y se sumará la mala alimentación y, también grave, más rezago educativo, mismo que se sumará al provocado por la pandemia. ¿Ya tiene la SEP una estrategia para contrarrestar las afectaciones por el aislamiento? ¿Ya midió siquiera este factor? No, la secretaría a cargo de Delfina Gómez, quitó recursos necesarios para asegurar vías de desarrollo, de madres y alumnos, para arreglar escuelas.

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