¿Qué hacer con el dinero que los partidos nos regresen?

Tal parece que los partidos nos regresarán parte de nuestro dinero. ¡Vaya! Justicia. Lograrlo es un gran éxito del clamor ciudadano, pero será un paso menor comparado con el gran reto de decidir, colectiva y democráticamente, cómo utilizar esos recursos para la reconstrucción después del sismo y con qué prioridades. Reflexiono sobre cinco primeros pasos

Urge enfrentar el caos inmediato y planificar la recuperación de largo plazo. Para ello, lo más inminente es lograr que los gobiernos se resistan al impulso de administrar los detalles de la reconstrucción, y que sin protagonismos tomen el papel que les corresponde: coordinadores y facilitadores de procesos. Su labor es sin bombos ni platillos. Pocas cosas más patéticas he visto que los videos de Anahí presumiendo que se está despeinando por ayudar a su pueblo. Gael García ni se peinó para empezar a ayudar y ni dijo nada (no es que le haga falta, pero bueno).

La investigación que existe sobre cómo lograr una efectiva recuperación después de un desastre muestra que el éxito radica en (a) tener un plan bien detallado con métricas concretas de éxito, y (b) que sean los propios afectados los que dirijan la planificación de la reconstrucción. Esto permite dar a conocer honestamente las complejidades de la reconstrucción y lograr mayor satisfacción con los resultados.

Lo que los ciudadanos buscamos no son resultados mágicos inmediatos, sino saber que se está caminando en la dirección adecuada.

Les comparto cinco acciones (inspiradas por una excelente investigación sobre el tema; véase el trabajo del AGAB), que deben ser consideradas como prioridades para México:

1.-  Mapeo completo del riesgo sísmico. La sociedad civil unida en el proyecto #Verificado19 logró en tres días de trabajo constante crear un mapa que, con datos verificados por medio de ciclistas y personas en campo, muestra los daños en edificios, las necesidades en centros de acopio, los cupos en albergues y más. Este esfuerzo podría continuar, de la mano con autoridades, para transitar a convertirse en una herramienta que pueda mapear la vivienda frágil y la que necesita ser reconstruida.

2.- Asegurar que las viviendas afectadas reciban asistencia financiera y técnica justa que permita dar vida a vecindarios de ingreso mixto. No podemos permitir que la tragedia se convierta en un festín para desarrolladores inmobiliarios privados, que adquieran viviendas a bajo costo en áreas de alta plusvalía, aprovechándose de la situación de vulnerabilidad de quienes lo perdieron todo. Se debe apoyar la reconstrucción teniendo como meta clara la creación de vivienda mixta y el dar mayor apoyo a quien más lo necesite. Si el dinero de la recuperación termina creando un éxodo de las clases bajas fuera del principal cuadrante del país, y un influjo de vivienda de clase alta, habrá sido un fracaso.

3.- Desarrollar programas de reparación obligatoria para las viviendas con financiamiento e incentivos para residentes de bajos ingresos. Se deberá crear una cultura de dar mantenimiento a propiedades, y exigir que los gerentes de inmuebles residenciales y los propietarios revelen información de riesgo a sus inquilinos de una manera similar a la requerida cuando las propiedades se venden. También se debe ser honesto sobre la calidad del suelo y su estabilidad (véase el trabajo de Salvador Medina en Nexos)

4.- Arreglar el sistema de alarmas sísmicas. Ahora se sabe que parte de la razón por la que hubo tantas víctimas en Oaxaca por el primer sismo fue porque el gobierno había dejado de pagar el costo de la alerta sísmica. Sabemos que varios gobiernos estatales están en situación similar, y que alarmas sísmicas se venden en el mercado negro (véase investigación de Mexicanos Contra la Corrupción). Esto es criminal e inhumano. Imposible continuar pagándole spots a los políticos cuando no se tiene para la prevención más elemental.

5.- Plan de reacción y coordinación de apoyos civiles. Se deben asignar roles en adelantado a agencias de gobierno para que canalicen los esfuerzos de la sociedad civil. Vivimos en un país en donde ante la tragedia, salimos a ayudarnos. Qué bien nos haría saber en adelantado, lo que cada quien debe hacer.

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