¡Viva el pueblo bueno!
El nuevo estandarte que enarbolaría el gobierno federal sería la imagen de la mamacita mexicana, símbolo de fuerza
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado que su administración no sólo es un cambio de gobierno, sino también un cambio de régimen, una nueva transformación después de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Es muy temprano para decir si el Ejecutivo va a lograr su ambicioso plan de pasar a la historia como un independentista-reformador-revolucionario, pero hay que reconocer que, al menos, hay algunas similitudes con el inicio de la Independencia.
De acuerdo con los historiadores, la Independencia tuvo varias etapas. La primera, cuando inició el movimiento armado con el liderazgo de Miguel Hidalgo y Costilla, se caracterizó por el entusiasmo, pero también la desorganización, sabían que querían acabar con el mal gobierno de los españoles, pero sin tener clara la ruta, por eso se tomaron varias decisiones equivocadas. Cualquier parecido con la realidad es mera historia de libro de texto.
En la Independencia muchos religiosos y sacerdotes católicos tuvieron injerencia. Pues hoy más que nunca vemos a grupos religiosos, lo mismo repartiendo la Cartilla Moral que involucrándose en asuntos políticos.
En la Independencia, los enemigos capturaban a los personajes emblemáticos y exhibían sus cabezas en lugares públicos. En nuestros días, los que son enemigos para el actual gobierno federal se la pasan cazando cabezas de la administración y los exponen cuando cometen excesos o hay signos de corrupción. Están los casos del exsuper delegado de Jalisco, Carlos Lomelí, quien tuvo que renunciar ante el escándalo de conflicto de interés y del director de la CFE, Manuel Bartlett. Aunque López Obrador y la secretaria Irma Eréndira Sandoval lo han querido absolver y perdonar, hay mucha gente que lo quiere pasar por armas.
Eso sí, si estuviéramos hablando de un nuevo movimiento independentista, el mandatario le imprimiría su estilo personal. Su arenga para llamar a la gente sería algo como: “Pueblo bueno, ¡viva Juárez, vivan los héroes vivientes que nos mandan remesas, viva la Cuarta Transformación, viva la austeridad, muera el gobierno neoliberal y conservador, fifí, hipócrita, sepulcros blanqueados que callaron como momias cuando saqueaban y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción, viva México, viva México!”.
El nuevo estandarte que enarbolaría el gobierno federal no podría ser uno con la Virgen de Guadalupe, sino con la imagen de la mamacita mexicana, símbolo de fuerza, cuya chancla es el arma mortal que puede lograr el arrepentimiento de los narcotraficantes y huachicoleros.
También habría un cambio en las frases icónicas. Las clásicas: “El indulto es para los criminales, no para los defensores de la patria”, “Morir es nada cuando por la patria se muere”, o “La patria es primero”, ya pasaron de moda, ahora las que llegaron para quedarse son: “Me canso ganso” y “Fuchi, guácala”.
Pero ya que estamos en las fiestas septembrinas no se puede olvidar a los Niños Héroes que defendieron, o al menos eso es lo que la historia oficial ha querido hacerles creer a los mexicanos, heroicamente el Castillo de Chapultepec durante la invasión estadunidense de 1847. Ahora hay ninis héroes que forman parte de uno de los programas insignia de la 4T: Jóvenes Construyendo y el Futuro, y que por una beca de 3,600 van a morir en la raya.
Si bien hay muchas similitudes con el movimiento independentista que cumple 209 años, también hay una diferencia muy grande. De 1810 a 1821 hubo muchas figuras emblemáticas, diversos liderazgos, hoy en cambio todo gira en torno a López Obrador, él es el poder y la presidencia.
