Un país extraordinario
La excelente relación entre Australia y México es de larga data, no obstante el reto subyacente ha sido elevar el grado de entendimiento mutuo.
Partiré de México este mes después de una destacadamente motivadora adscripción de tres años, y quisiera darle la bienvenida a mi sucesor, el Doctor David Engel. Dada la amplia gama de experiencias profesionales y personales interesantes y gratificantes que brinda México, es fácil darse cuenta de la razón por la cual numerosos diplomáticos tienen una muy alta estima por este país.
La excelente relación entre Australia y México es de larga data, no obstante, el reto subyacente ha sido elevar el grado de conocimiento y entendimiento mutuos. Dicha situación está cambiando rápidamente, mediante los esfuerzos de nuestros gobiernos, sectores privados y diversas personas muy comprometidas, así como mediante la dinámica de nuestro mundo cada vez más interconectado. Por ejemplo, tan sólo en las últimas semanas, una exhaustiva consulta en el Senado de Australia informó acerca de la importancia de México, y subrayó el enorme beneficio mutuo de una relación bilateral realzada.
México tiene el potencial de ubicarse entre las diez mayores economías del mundo, a medida que enfrenta sus retos internos, instrumenta su sorprendente agenda de reformas y fortalece el Estado de derecho.
De manera creciente nos vemos como socios por naturaleza, aprovechando la colaboración que hemos llevado a cabo a lo largo de los años en una gama de temas y cuestiones internacionales y en foros tales como el G20, la ONU, APEC, la OCDE, y la Alianza del Pacífico. Y hoy en día podemos añadir a lo anterior el Acuerdo de Asociación Transpacífico, el cual promete impulsar de manera significativa nuestra relación económica, y el MIKTA, el relativamente nuevo espacio informal de diálogo entre México, Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia. Además, la presencia del sector empresarial australiano en México está creciendo sólidamente.
Reconocemos a México como un actor internacional responsable y activo. Australia y México están trabajando juntos para combatir el cambio climático, mediante la reciente reunión de la COP21 en París, así como de manera más general en la ONU para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Asimismo, en octubre pasado México fungió como anfitrión de la edición 2015 de la Cumbre Global de la Alianza para el Gobierno Abierto, un foro para fomentar la transparencia y mejorar la rendición de cuentas por parte del gobierno a los ciudadanos, y el mes pasado el gobierno de Australia se comprometió a finalizar su membresía en dicha Alianza. Y nuestros dos países también están comprometidos con los esfuerzos en la renovada lucha global contra el terrorismo.
Habiendo viajado ampliamente por México, puedo entender por qué la cultura y forma de vida de México cada vez atraen más a mis compatriotas. Al respecto, se calcula que alrededor de ochenta mil australianos visitan México cada año, y cincuenta mil personas participaron en la fiesta mexicana que tuvo lugar en Melbourne en septiembre pasado con motivo de la celebración del Día de la Independencia de México.
Contribuyendo al impulso de la cordial y creciente relación bilateral, apuntalada por los sólidos vínculos comerciales y de inversión, a lo largo del año 2016 tendrán lugar una serie de eventos en el marco de la celebración de 50 años de relaciones diplomáticas entre Australia y México. Dicha celebración brindará una oportunidad para celebrar y compartir nuestras culturas indígenas, las expresiones artísticas, y la experiencia de vida contemporánea en Australia y México.
Mi esposa Geraldine y yo agradecemos profunda y sinceramente el sobresaliente apoyo y la amistad brindados a ambos por funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores y por muchos otros colegas y amigos durante nuestra adscripción a México. Aguardamos con interés seguir en contacto con ellos y con este extraordinario país.
Espero sus comentarios en downunder.mexico@dfat.gov.au o en Facebook.com/ausembmex.
