Dos lecciones del pacto EU-Canadá

Todavía no están claros los detalles del acuerdo que Canadá estaría por alcanzar con Estados Unidos en materia comercial para evitar los aranceles adicionales con los que Trump lo emplazó a negociar. A diferencia de México, Canadá respondió con medidas arancelarias de reciprocidad contra Estados Unidos ante los aranceles de la Sección 232 que Washington impuso y que Ottawa considera incompatibles con sus obligaciones bajo el T-MEC. Además, Canadá había arrastrado los pies para alcanzar acuerdos después del 1 de julio, cuando la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) anunció formalmente que Washington no extendería el T-MEC por otros 16 años, con lo que el tratado entró en una fase de revisiones anuales.

LOGROS CANADIENSES  

Lo que ha trascendido del posible acuerdo deja dos lecciones para México. De acuerdo con Bloomberg, CNBC y The Globe and Mail, entre los términos que estaría obteniendo Canadá se encuentra una reducción de 50% a 25% en los aranceles al acero y aluminio; en el caso del acero, sujeta a una cuota de importación. Para los vehículos ligeros, el arancel bajaría de 25% a 15% y seguiría aplicándose únicamente al contenido no estadunidense. Estos dos temas han estado entre los principales objetivos de negociación de la Secretaría de Economía con la USTR, tanto en las rondas formales como en las conversaciones previas.

POSITIVO

Me parece que para México es positivo el acuerdo que está logrando Canadá, porque establece una base mínima para el equipo de la Secretaría de Economía. Aunque algunos análisis consideran que México quedó en desventaja frente a Canadá, me parecen evaluaciones muy preliminares que omiten un elemento importante: durante los últimos meses, Jamieson Greer, titular de la USTR, ha destacado públicamente el carácter pragmático y constructivo de las negociaciones con México, al tiempo que criticaba la falta de avances con Canadá. Si ahora Washington otorgara mayores concesiones a Ottawa, estaría enviando la señal de que quienes endurecen su postura negociadora obtienen mejores resultados. Aunque la relación comercial de Canadá con EU es distinta de la que mantiene México con ese país, tendría que mantener cierta consistencia, no sólo por la señal que envía a México, sino también por la que manda al resto de sus socios comerciales.

PREOCUPANTE

La segunda lección es que la negociación no sólo es técnica ni estrictamente comercial. De acuerdo con The Globe and Mail, EU está pidiendo a Canadá que complete la compra prevista de aviones F-35 y que le otorgue derechos preferentes sobre sus minerales críticos, entre otras concesiones. Este aspecto es el que más me preocupa. Trump ya ha utilizado aranceles distintos de los de la Sección 232 como palanca para obtener compromisos de México en materia migratoria y de combate al fentanilo, y en su nuevo mandato ha aumentado considerablemente la presión para que el gobierno mexicano acepte operaciones conjuntas contra los cárteles. A ello se suma la solicitud estadunidense de detención provisional con fines de extradición contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, senadores y alcaldes a lo que se suma el retiro de visas.

RADICALIZACIÓN

Mi preocupación deriva de que la Presidenta parece estar endureciendo su postura frente a Washington. Una primera señal fue acusar a la DEA de doble discurso ante el espaldarazo que le dio su director, Terrance Cole, al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch; pero la señal más preocupante es el regreso de Rubén Rocha a la gubernatura de Sinaloa, aun cuando EU ha solicitado su detención provisional con fines de extradición. No conocemos el contenido de las conversaciones que han sostenido en estos días el primer ministro Mark Carney y el presidente Trump para negociar el tema comercial junto con los otros componentes ya mencionados, pero cuesta imaginar una llamada entre Trump y la presidenta Sheinbaum en la que no aparezca el tema de la seguridad. Ahí me parece que está el riesgo latente para México. Y resulta preocupante que la lectura de la Presidenta parezca ser que buena parte de la presión estadunidense responde al proceso electoral de ese país y que, por tanto, basta con resistir hasta las elecciones legislativas de noviembre. Un enfrentamiento económico con EU sería fatal para la economía mexicana que de por sí está muy débil desde hace nueve años.