Lecciones del Bicentenario

La semana pasada, tuve el gusto de acompañar al canciller Marcelo Ebrard en la presentación del número especial de la Revista Mexicana de Política Exterior sobre los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. En la presentación, que encabezó ...

La semana pasada, tuve el gusto de acompañar al canciller Marcelo Ebrard en la presentación del número especial de la Revista Mexicana de Política Exterior sobre los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. En la presentación, que encabezó el secretario Ebrard, presentamos una oportunidad de reflexión amplia sobre nuestra historia, nuestro presente y futuro con EU. Nuestra intención es brindar un recorrido monográfico, un panorama histórico y presente sobre los más importantes ámbitos de la relación más importante de México en el mundo.

Para su elaboración, invitamos a algunos de los investigadores e investigadoras más prestigiosos de nuestro país, así como embajadores y representantes diplomáticos, como nuestro embajador en Washington D.C., Esteban Moctezuma, y el embajador de EU en México, Ken Salazar, para ofrecer un análisis plural de nuestros lazos. Agradezco la participación, asimismo, de Marcela Terrazas y Roberta Lajous, quienes sintetizaron los vaivenes de la relación con Estados Unidos en los siglos XIX y XX, respectivamente.

Por su parte, Laura Moreno, junto con Joaquín Lozano, reconstruye la historia de nuestra red consular en EU, al tiempo que Sergio Silva e Ethan Ayala detallan las continuidades de nuestra historia de integración económica. El texto de historia económica nos permite aterrizar en la situación actual tras los embates en contra del TLCAN y la aprobación con enormes mayorías del T-MEC. Posteriormente, junto con los embajadores Moctezuma y Salazar, tuve la oportunidad de ofrecer algunas lecciones que nos ofrece la complejidad presente de la relación bilateral.

En primer lugar, destacaría las diferencias culturales, la asimetría entre ambos países y el enorme espacio geográfico compartido como coordenadas centrales de nuestra interacción. Con el paso de los años, hemos aprendido a navegar mejor e, incluso, a encauzar esta complejidad a nuestro favor. Recientemente, a partir de una arquitectura institucional renovada que pasa por la Cumbre de Líderes de América del Norte y los diálogos de alto nivel en materia de seguridad e intercambio económico, hemos podido continuar una trayectoria de mayor integración e intercambio entre ambos países.

Para concluir el número conmemorativo, las jefas de Cancillería de nuestras respectivas embajadas —por un lado, la embajadora Ana Luisa Fajer y, por el otro, Stephanie Syptak-Ramnath— ofrecen una lectura sobre el porvenir de nuestros vínculos. Vale la pena reparar en dos textos de cierre, reflexivos sobre un par de libros que arrojan luz sobre nuestra historia diplomática. Arturo Rocha entrevista a Soledad Loaeza sobre su más reciente obra, A la sombra de la superpotencia, mientras que Leonardo Curzio reseña el libro de la embajadora Roberta Lajous, et al., Embajadores de Estados Unidos en México: diplomacia de crisis y de oportunidades.

Este número conmemorativo es un espacio para el optimismo: permite ver las crisis del pasado y cómo, al final, hemos sido y somos capaces de encontrar soluciones a problemas complejos. En la Secretaría de Relaciones Exteriores hemos entendido una lección histórica fundamental: ambos países somos más fuertes cuando cooperamos. A través del diálogo y nuestro trabajo conjunto hemos demostrado continuamente nuestra capacidad para alcanzar soluciones constructivas y respetuosas de la soberanía de ambos países.

Invitamos al lector a consultar el número conmemorativo de la Revista Mexicana de Política Exterior que producimos en conjunto con el Instituto Matías Romero. Su lectura permitirá atestiguar de primera mano que, como demuestra la reciente visita del enviado especial presidencial para el clima, John Kerry, la diplomacia y la cooperación son la vía más efectiva para alcanzar nuestros objetivos en común.

Su séptima visita a México, esta vez en Guelatao, Oaxaca, retrata una postal también simbólica: el reconocimiento de EU de la fortaleza democrática y soberana de México en el marco del 217 natalicio de Benito Juárez. También retrata el potencial del trabajo conjunto para alcanzar objetivos ambiciosos. En este caso, ni más ni menos, hacer frente al cambio climático, una amenaza para el porvenir de nuestros pueblos y nuestro planeta.

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