Garantizar el obradorismo
En la evolución de lo que hoy se conoce como el obradorismo es muy cercana al Estado de bienestar que se conceptualizó a finales de la Segunda Guerra Mundial, precisamente para abatir las terribles consecuencias que ocasionó dicha guerra, principalmente ocasionada por ...
En la evolución de lo que hoy se conoce como el obradorismo es muy cercana al Estado de bienestar que se conceptualizó a finales de la Segunda Guerra Mundial, precisamente para abatir las terribles consecuencias que ocasionó dicha guerra, principalmente ocasionada por una política fascista, discriminatoria, donde la supremacía de unos cuantos quería de forma hegemónica desterrar a los demás de sus derechos.
El obradorismo es una tropicalización de ese Estado de bienestar, en un saco que pretende estar a la medida de todos los mexicanos y donde, lastimosamente, se propició un crecimiento desmedido de la pobreza después de más de 36 años de neoliberalismo; es decir, también nos encontramos en un estado de posguerra, donde la marginación, la democracia fingida, el abandono de la educación, salud y seguridad públicas han sido los elementos esenciales para tener la numeralia estadística inevitable, como lo que provocó la Segunda Guerra Mundial en todo un continente.
Este Estado de bienestar mexicano es la suma del nórdico continental y mediterráneo donde se busca que la asistencia social permee hacia los grupos más vulnerables para reducir la pobreza a través del pago de pensiones y priorizar la solución inmediata al grave problema de desempleo y marginación.
Evitar el endeudamiento de un país, realizar grandes obras de infraestructura para el desarrollo, la disminución del costo del gobierno y del Estado en general para reducir el gasto público y fomentar la pacificación a través de la justicia transicional y alternativas para la eliminación de generadores de violencia son medidas que se han realizado en Austria, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega e Italia, entre otros países europeos. El diseño del marco jurídico es absolutamente esencial para la operación de la administración pública del Estado de bienestar obradorista, una agenda legislativa que partió desde lo constitucional y que permeó hacia la legislación secundaria para otorgar a generaciones enteras lo primordial: el sustento popular, salud y educación.
En estos primeros años de la aplicación del obradorismo, convertido en la Cuarta Transformación como concepto institucional y marca política, se han logrado profundos cambios en el orden político, social y económico de nuestro país, donde la educación, la salud y las becas se busca que sean de alta calidad, gratuitas y de acceso universal.
Este concepto que hoy da un resultado donde se ganó electoralmente la Presidencia de la República en el 2018, con el presidente Andrés Manuel López Obrador, presidente que no sólo fue ratificado en su mandato en el proceso anterior, sino que ha sido ratificado de facto 22 veces en las elecciones del mismo número de gobiernos estatales que se ganaron de manera aplastante durante los últimos 3 años.
Esas 22 ratificaciones también otorgan a los 22 gobernantes el enorme compromiso de continuar con el ejercicio de la Cuarta Transformación, que no es otra cosa que la aplicación del Estado de bienestar mexicano contemporáneo, mejor conocido como obradorismo.
Las políticas de austeridad y otras medidas son desafíos, más que económicos e intelectuales, políticos; esto, como muchos conceptos más, ha suscitado una serie de controversias ante la mala costumbre que dejó el neoliberalismo, donde se priorizó el tener y no el ser. Las consecuencias ideológicas, la idiosincrasia, la empatía y la sensibilidad popular son las características que debe tener quien pretenda gobernar nuestro país, ya que el presidente López Obrador dejó la vara muy alta. Tabasco es muy querido.
