Claudia Sheinbaum, responsabilidad política
Como regalo de Reyes, la doctora Claudia Sheinbaum envió un mensaje extrovertido, organizado, emotivo e inteligente en la alcaldía Tlalpan. Allí, en ese bastión de la Ciudad de México, donde se inició realmente su carrera presidencial, también es un toque de base ...
Como regalo de Reyes, la doctora Claudia Sheinbaum envió un mensaje extrovertido, organizado, emotivo e inteligente en la alcaldía Tlalpan.
Allí, en ese bastión de la Ciudad de México, donde se inició realmente su carrera presidencial, también es un toque de base para reconocer que la construcción colectiva con la comunidad, los liderazgos, el empresariado, todos en unidad, la han llevado a esta condición de enorme popularidad y superioridad en las preferencias electorales, como lo han demostrado todos los resultados de las encuestas de los últimos meses, y particularmente las realizadas en el mes de diciembre y publicadas esta primera semana del año, donde su triunfo triplica al muy lejano segundo lugar que cada vez más se derrumba no alcanzando ni 15 por ciento de la preferencia electoral.
Más allá de que la oposición en México no se pudo recuperar en cinco años, después de la paliza electoral que le propinó el presidente Andrés Manuel López Obrador, pareciera que todos los días se han esforzado para mantenerse en el oscurantismo, sin propuestas frescas, teniendo como voceros a los más agrios y denostados personajes de la política mexicana contemporánea y, peor aún, insultar al porcentaje que todavía los sigue, utilizando un personaje de una mala comedia mexicana.
Xóchitl Gálvez es una mujer encantada de la actuación, un disfraz inicial de huipil que creyeron le daría empatía con un grupo social que está identificado plenamente con el obradorismo, una historia de superación personal y de cultura del esfuerzo que hemos pasado millones de mexicanos, condición que no es sorprendente ni única, por ende, sin conexión emocional, y peor aún con un discurso torpe y completamente vacío, es el prototipo que mejor dibuja a la oposición mexicana.
Claudia Sheinbaum porta el estandarte de un movimiento de décadas, donde hay muchos mensajes que enganchan con las muy diversas comunidades de nuestro país, una de los más importantes: el gran grueso de la comunidad universitaria, tanto académicos como alumnos, nos vemos representados por una auténtica líder, que si algo le sobra es legitimidad.
Es una precandidata de causas, donde el medio ambiente, la educación, la salud, la movilidad y la seguridad, forman parte de derechos adquiridos que se ha comprometido fortalecer en su gobierno, pero por encima de todo, Claudia Sheinbaum se convirtió en el factor de unidad de todo el movimiento, ha sabido emancipar a todos los grupos y simpatizantes del obradorismo en su conjunto.
Será la primera mujer Presidenta de México, pero no cualquier mujer, sino la que ha sabido otorgar a todos los actores una muestra de su gran oficio político. Su sincera y gran sonrisa es el resultado de la confianza en sí misma, que da la preparación y la alta disciplina de una científica, una mujer de izquierda, sensible, firme y de alto sentido de la percepción. Su discurso la dibuja de cuerpo entero.
