AMLO, el transformador

Hay mediciones con las que “organizaciones de la sociedad civil” señalan que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha atacado a los medios de comunicación y periodistas, sin duda, obedecen a una línea editorial de empleados y reciben una retribución ...

Hay mediciones con las que “organizaciones de la sociedad civil" señalan que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha atacado a los medios de comunicación y periodistas, sin duda, obedecen a una línea editorial de empleados y reciben una retribución económica para obedecerla y hacer lo necesario para mantener una agenda opositora ante la ausencia de los enormes presupuestos gubernamentales que en la administración anterior, por poner un ejemplo, ascendió a los 60 mil 237 millones de pesos, mismos que eran distribuidos para enaltecer las acciones y ocultar incluso los malos resultados que naturalmente hubieran ocurrido en los gobiernos que empobrecieron a nuestro país.

Esta tesis no es nueva, es real y consta en los dictámenes de la Auditoría Superior de la Federación, donde se establece a detalle los montos multimillonarios que enriquecieron por décadas a las instituciones mediáticas y particularmente a un selecto e identificado grupo de periodistas que, como entre muchos países, ha sido una práctica natural del bien conocido “cuarto poder”. El presidente López Obrador enfrentó a este poder fáctico que, como el narcotráfico, existe, influye y es factor en la percepción pública. El presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno han sido los más atacados por la prensa en la historia de México. Y, en consecuencia, como parangón, el que mayor aprobación tiene en la población mexicana.

El ejercicio de la libertad de prensa, constitucionalmente establecido, ha rebasado por mucho al derecho de la libertad de expresión, donde la infodemia, las mentiras, la calumnia y la difamación rebasan el daño moral de propios y extraños, sin rigor periodístico, sin ética, tan polarizados y con tanto fervor de odio por haber eliminado de las arcas públicas su mina de oro.

El gobierno de la Cuarta Transformación disminuyó como nunca antes en la historia de México la pobreza, sacando a más de ocho millones de personas en cuatro años, según datos del Coneval.

El salario mínimo, que al inicio del sexenio era de 88.36 pesos, aumentó a 249 pesos diarios y 375 en la frontera norte, condición que no había ocurrido en más de 40 años.

La transformación de México no es discursiva, las obras de infraestructura incluyen dos aeropuertos internacionales, cientos de carreteras, nuevas autopistas, hospitales, escuelas. El Tren Maya se destaca por ser la obra de más de 1,500 kilómetros que conecta a todo el sureste mexicano, donde el turismo será el principal aliado para detonar la otra parte del territorio no explorado de una vasta zona de enorme rentabilidad económica. Esto contrarresta principalmente la extinción de los ferrocarriles nacionales de pasajeros, pues, en su gobierno, Ernesto Zedillo hizo desaparecer toda la red ferroviaria, dejando sin futuro en ese ramo a millones de mexicanos.

El próximo 5 de febrero el Presidente presentará una serie de iniciativas de reforma constitucionales que van desde un cambio profundo en el Poder Judicial, pasando por la discusión de la permanencia de organismos “autónomos” y otras regulaciones en materia ambiental, electoral, de infraestructura, educación y bienestar, según se prevé. Sobre ellas, es evidente que para su modificación se requerirán las dos terceras partes de los Congresos en el último trecho de los periodos legislativos, lo que probablemente inhibirá su prosecución, pero se quedará como parte de la agenda de la siguiente legislatura, donde la mayoría de legisladores de la Cuarta Transformación las hará una realidad.

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Hay más de 110 acciones de la más alta importancia que se han realizado en favor del pueblo (aquí es donde se pueden consultar: https://www.capital21.cdmx.gob.mx/noticias/?p=35036); las diferencias en la visión de Estado y el proyecto de nación son obvias, pero, sin duda, el presidente Andrés Manuel López Obrador pasará a la historia por ser el mejor estadista de los últimos 70 años de nuestro país, le pese a quien le pese.

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