Se acerca la hora cero

Se amenaza al país con una elección en 2027 no sólo de un galimatías indescifrable, sino de una complejidad que augura un gran descontento y conflictividad poselectoral...

La hora de las grandes decisiones se acerca para la Presidenta y aliados dentro de Morena. El proceso electoral de 2027 formalmente iniciará casi coincidiendo con el fin de la Copa Mundial de Futbol en julio de 2026. Pero sus preparativos iniciales ya empezaron. La reforma electoral propuesta por el oficialismo tendrá que adoptarse a principios del 2026. Se tendrán que definir si van a coincidir las tres elecciones que propone la Presidencia y bajo qué reglas.

Se amenaza al país con una elección en 2027 no sólo de un galimatías indescifrable, sino de una complejidad que augura un gran descontento y conflictividad poselectoral. Junto con las características propias del proceso electoral, la propia Presidenta tendrá que pelear por imponer sus candidatos a todos esos puestos de elección popular, el suyo incluido. Si quiere terminar sus últimos tres años de gestión con cierto poder para definir la próxima candidatura presidencial de Morena, tendrá que controlar a la mayoría de los diputados de su partido. El hecho es que, hoy, los diputados y senadores morenistas responden más a López Obrador que a Sheinbaum. Por esto es relevante la aparición amenazante del ciudadano de Palenque recientemente. Vino a anunciar: “No estoy muerto y mis decisiones contarán”. Él está pensando en decisiones comunes o, incluso, donde él tome la delantera en nombramientos de las candidaturas de Morena a diputados federales, gobernadores, presidentes municipales, diputados locales, alcaldes, concejales, jueces y magistrados y, ¿por qué no?, la votación sobre la revocación de mandato.   

La pugna Calles y Cárdenas inició por lo mismo: Calles quería nombrar candidatos y Cárdenas se lo impidió enviándolo al exilio. Hoy, Sheinbaum y López Obrador enfrentan un conflicto parecido. Ambos quieren llevar mano en los nombramientos. Por lo tanto, es fácil concluir que esa lucha ya desató las furias entre los equipos de ambos contendientes.

La fecha fatídica para trazar listas de candidatos empezará antes de la copa mundialista. Cárdenas expulsó a Calles un 10 de abril de 1936 para tener el camino libre para las definiciones de las candidaturas a diputados leales para las elecciones federales de 1937. Sheinbaum enfrenta el mismo calendario político-electoral que Cárdenas, con todo y el intento de maximato encima. 

Esto explica la reaparición de López Obrador, disfrazado por la presentación de un manuscrito político-ideológico sobre la cultura prehispánica para anunciar su intención de seguir encabezando el movimiento que fundó. Sus amenazas son reales: defender a la mayoría de Morena, a la institución presidencial y, por si fuera necesario, al país. 

Lo que está en juego, desde su punto de vista, no es sólo la gobernabilidad del país, sino también la definición de la candidatura presidencial de Morena y su continuidad en 2030. La amabilidad entre facciones de Morena que se constató en el evento del Zócalo el sábado pasado expresa una paz temporal entre ellos. Pero no quita que el conflicto esencial no sólo siga existiendo, sino que se ahonda, después del noviembre horribilis que dice haber sufrido la Presidenta. Su confesión es más profunda: confesó su debilidad política, a pesar de contar con la sumisión absoluta del Estado mexicano a sus pies. Cárdenas actuó en abril. ¿Ella hará lo propio?

López Obrador, obviamente, considera que está llamado a regresar a la palestra pública para salvar a su creación. Ella lo considera innecesario y ese diferendo crea las condiciones para el countdown a su enfrentamiento, cuando sólo uno (o una) quedará en pie. Se acerca la hora cero.

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