El acuerdo migratorio: ¿a quién le sirve?

¿Qué sentido político y práctico tiene el acuerdo?

El periódico hispano de Los Ángeles, California, La Opinión, reporta así el arribo al primer mes del acuerdo migratorio entre Trump y López Obrador. “A punto de cumplirse un mes del acuerdo migratorio con Estados Unidos que evitó la imposición de aranceles, el plan migratorio de México avanza con firmeza con un refuerzo de los controles fronterizos, un auge sustancial de las deportaciones y una mayor diplomacia para impulsar el desarrollo regional”.

Traducido a acciones concretas, el mismo medio señala que, “según datos oficiales, el número de deportaciones creció casi 33% de mayo a junio, al pasar de 16 mil 507 personas deportadas a 21 mil 912. El mismo viernes (pasado) el INAMI anunció la deportación de 110 hondureños en ‘condición de estancia irregular’ desde Villahermosa, Tabasco”.

Por otro lado, “el gobierno de México ha aumentado sustancialmente los controles a lo largo de la frontera de todo el país. Por ejemplo, del 17 de mayo a la fecha se había interceptado a más de 20 mil 400 migrantes en la frontera entre Chiapas y Guatemala, informó la Guardia Nacional”.

“Aunado a ello, el gobierno de México inició el pasado 2 de julio el programa de Retorno Voluntario para personas migrantes en el norte del país, con el regreso de 69 centroamericanos”. En lo referente al desarrollo regional, el gobierno mexicano se comprometió a entregar 100 millones de dólares para incentivar empresas que sirvieran para arraigar a los nacionales en sus comunidades, evitándose así tanta migración.

La Unión Europea ha comprometido alrededor de siete millones de euros para ayudar en el desarrollo centroamericano. Sin embargo, es obvio que esos fondos prácticamente de nada servirán para abatir los problemas de la región centroamericana. Cálculos económicos hablan de 50 mil mdd durante los próximos 10 años.

Todo este esfuerzo del gobierno mexicano se eslabona perfectamente con el plan de Trump de iniciar deportaciones masivas de indocumentados en Estados Unidos, teniendo a México como el receptáculo adecuado para recibirlos y resolver qué hacer con ellos.

Los mexicanos se preguntan cada vez con mayor fuerza qué sentido político, histórico y práctico tiene el acuerdo migratorio Trump-López Obrador, a la luz de estos hechos. ¿En qué le beneficia a México, si Trump ahora hará redadas en su país y depositará sus deportados en su frontera sur, creándole a México un problema mayor al que ya tiene?

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