Dos visiones económicas chocan

El Banxico pronostica un rango del PIB entre -0.2 y 1.4 por ciento. Es decir, advierte la posibilidad de un crecimiento negativo para 2025. El simple hecho de pronosticar semejante escenario debe inquietar.

El Banco de México (Banxico) dio el primer campanazo oficial sobre la desaceleración económica que padecerá México en 2025. En su más reciente informe bajó su pronóstico de crecimiento de 1.2% a 0.6 por ciento. En ese pronóstico figura, sin duda, la incertidumbre que imprimen  las políticas que pudiera implementar Estados Unidos.

Llamó poderosamente la atención que la cifra de 0.6% del Banxico se establece a partir de un rango de menor a mayor crecimiento. Banxico pronostica un rango del PIB entre -0.2 y 1.4 por ciento. Es decir, advierte la posibilidad de un crecimiento negativo para 2025. El simple hecho de pronosticar semejante escenario debe inquietar.

La cifra de 0.6% sería la peor desde el año 2020, cuando la economía cayó por la pandemia de covid-19 y la profunda desaceleración que ese hecho provocó. El pronóstico de Banxico quedó muy por debajo de la previsión de crecimiento de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de 2.3 por ciento.

En su Informe Trimestral, el Banco de México señaló que el PIB de México se contrajo durante el último trimestre de 2024. “El desempeño por debajo de lo esperado en el último trimestre de 2024 induce un efecto aritmético de menor base de crecimiento para 2025 que reduce la previsión de expansión del PIB”.

Los problemas que prevé para 2025 se resumen en que habrá un bajo dinamismo en el consumo y la inversión privada, como reflejo del entorno de elevada incertidumbre. A esto se agrega que la “consolidación fiscal limitada” (es decir, la limitada e, incluso, reducida recaudación fiscal) limitaría la contribución del gasto público a la actividad productiva. Los exiguos recursos públicos se orientarán a inversión en obras de inexistente rentabilidad (Tren Maya, AIFA, Mexicana de Aviación y la refinería en Dos Bocas). Esas inversiones, como compromiso político con el sexenio que acaba de concluir, hablan de la estrechez de espacio para que el gasto público contribuya efectivamente a estimular la planta productiva del país.

Otro componente de gasto público son las prestaciones sociales, cuyo impacto en la aceleración económica está llegando a punto cero, en la medida en que ya está contemplado dentro de los cálculos de inversión fija. Es más, esas prestaciones se amplían a nuevos sectores, cuando la recaudación fiscal para su financiación permanece estática.

Por último, el endeudamiento en que incurrió el sexenio de López Obrador, calculado en 7 billones de pesos, ejerce una enorme presión sobre las finanzas públicas debido a que la recaudación fiscal no ha podido seguir una ruta ascendente. 

La presidenta Sheinbaum refutó las afirmaciones de Banxico, explicando que la baja en actividad económica se debió “a la conclusión de las obras emprendidas por López Obrador” y que a partir de los primeros meses de 2025 se iniciarán nuevas obras, como carreteras y trenes, lo cual estimulará la economía. También confía en que el consumo crecerá por efecto de las prestaciones sociales y las inversiones “millonarias” que está impulsando la Secretaría de Economía con el sector privado, incluyendo ampliaciones de la inversión extranjera directa (IED).

Niega que las medidas que pudiera tomar Trump, como la aplicación de aranceles a productos mexicanos exportables, afectarán mayormente a México, y que el más perjudicado será el consumidor estadunidense.

Dos visiones y dos verdades. Por un lado, la verdad de los datos describe una situación de desaceleración económica y de deterioro continuado de las condiciones para el futuro dada la incertidumbre que prevalece. Por otro lado, está la verdad de la narrativa política que emite mensajes de optimismo por supuestos compromisos de inversiones que vendrán, y de que los aranceles no nos afectarán, y más bien afectarán a los estadunidenses. Esta narrativa asegura que no hay absolutamente ningún nubarrón en el horizonte próximo.

Eventualmente, será la realidad la que emita su juicio acerca de cuál de las dos narrativas contiene más cercanía con la verdad.

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