Construyendo una ciudad con otras ideas
Ha iniciado el desfile de precandidatos a los diversos puestos de elección popular en la Ciudad de México. Tanto Morena como el PRD están en una efervescencia interna para definir sus candidaturas. Primero definirán sus respectivos candidatos al puesto de jefe de ...

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Ha iniciado el desfile de precandidatos a los diversos puestos de elección popular en la Ciudad de México. Tanto Morena como el PRD están en una efervescencia interna para definir sus candidaturas.
Primero definirán sus respectivos candidatos al puesto de jefe de Gobierno, y en función de ello, seguirán los candidatos a alcaldes y diputados locales.
Es una lógica tradicional de los partidos políticos en la Ciudad de México. Ambos partidos están postulando caras conocidas, pues todos han alternado en el gobierno capitalino durante los últimos 20 años. Entre ellos no hay una sola cara nueva, y mucho menos una idea nueva acerca de cómo resolver los problemas de la ciudad. ¿Existe, de verdad, alguna diferencia en las propuestas entre PRD y Morena? El senador Mario Delgado, que dejó el PRD por Morena, aunque fue secretario de Educación con Marcelo Ebrard y colaborador de Andrés Manuel López Obrador cuando éste era jefe de Gobierno, asegura tener una nueva visión, por lo que se postula para ser candidato a jefe de Gobierno. ¿Su idea? Hacer las cosas como se hacían cuando él estaba en el gobierno de la ciudad, con Ebrard y López Obrador. ¿Qué harían diferente Sheinbaum o Batres de lo que ya hicieron cuando eran secretarios de gabinete o legisladores en la ciudad? Harían, según sus propias propuestas hechas públicas, lo mismo que hicieron antes, “pero mejor”.
Analizar los logros de las cuatro gestiones perredistas –Cárdenas, López Obrador, Ebrard y Mancera– genera un resultado poco alentador. En materia de desarrollo urbano, en 20 años la izquierda ha fomentado una ciudad más elitista, gentrificada, socialmente excluyente y sin planificación sustentable de largo plazo. Las políticas públicas provocan una gran expulsión de pobladores, principalmente de pobres que no pueden pagar los altos costos de vivir en la ciudad.
En materia económica, los niveles de ingresos se han estancado, el salario mínimo define el estatus de la pobreza y el desempleo está por encima de la media nacional. El empleo eventual, informal y con baja remuneración, sin incentivos de prestaciones básicas, es la característica mayoritaria del mercado laboral capitalino. Del total de nueva vivienda construida, sólo 5% es de interés social; 95% restante es de interés medio y alto.
En materia de movilidad, se ha construido una sola línea de Metro en 20 años, y muchas vías rápidas para el 20% de la población que viaja en carros particulares. El sistema Metrobús es insuficiente para la demanda de transporte masivo, seguro, eficiente y barato que existe para el 80% de la población de la ciudad. Ningún gobierno de izquierda se ha atrevido a eliminar el transporte público concesionado, para crear una red inteligente y coordinada de transporte metropolitano.
Muestra del deterioro del nivel de vida de los capitalinos es que seis de cada diez capitalinos reciben algún tipo de apoyo o subsidio del gobierno local. El gobierno lo anuncia como un gran logro, sin percatarse que en realidad está confesando su fracaso.
En contraste con los partidos, los ciudadanos tienen muchas ideas e iniciativas novedosas que pueden servir para rescatar a la ciudad. Existe audacia y arrojo vecinal junto con su hartazgo y enojo con los gobernantes de siempre. 2018 ofrece la oportunidad de crear una nueva ciudad, y puede darse al margen de los partidos políticos y sus viejas ideas de siempre.
Twitter @rpascoep