¿Qué ofrece el Frente Amplio?
A partir del anuncio de la posible formación de un frente amplio entre PAN, PRD y organizaciones sociales y ciudadanas en 2018, han resonado rechazos y apoyos en esos partidos y sus satélites. Las direcciones nacionales de ambas organizaciones acordaron entablar ...

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
A partir del anuncio de la posible formación de un frente amplio entre PAN, PRD y organizaciones sociales y ciudadanas en 2018, han resonado rechazos y apoyos en esos partidos y sus satélites. Las direcciones nacionales de ambas organizaciones acordaron entablar conversaciones para explorar las implicaciones y mecanismos para su acuerdo.
Los apoyos o recriminaciones al proyecto del Frente Amplio dependen de la perspectiva de quién las emite. Están en función del análisis en que se quiera colocar el tema: ¿vencerá la pretensión de pureza ideológica, por anticuados que sean sus postulados, y la sumatoria de ambiciones personales o se impondrá la necesidad de un proyecto que le ofrezca opciones diferentes al país? ¿Se reduce a este ámbito el debate, o hay un trasfondo más hondo que explorar?
La experiencia de la Concertación por la Democracia chilena ofrece un punto comparativo interesante. Se conformó un frente antiPinochet entre la Democracia Cristiana y el Partido Socialista no sólo para derrocar a la dictadura, sino también para crear un bloque político capaz de transitar a la democracia. No era suficiente la alternancia electoral; era indispensable acompañarla de una transformación más profunda, empezando por cambios en las estructuras del Estado autoritario heredado del pasado.
Esta concepción transicional contrasta con el fracaso de izquierdas y derechas en México desde 1997, quienes se contentaron con la alternancia electoral, sin cambios en la estructura autoritaria del Estado. Desde 1997 la izquierda mantuvo el modelo priista de corrupción y gobernanza en la Ciudad de México y del 2000 en adelante el PAN se contentó con el mismo modelo político del PRI: corrupción, asistencialismo, neoliberalismo. A partir de 2012, el PRI volvió y reinstauró su método siniestro de gobernanza que había heredado a sus opositores. La transición política quedó descartada. Pieza fundamental del fracaso mexicano fue que los partidos no vieron la necesidad de transitar a otro régimen político. La alternancia electoral era condición necesaria para la transición que se buscaba, pero no suficiente. México se estancó en la alternancia dentro del mismo régimen político, dejando intactas las estructuras administrativas y políticas del viejo régimen, adoptando las mismas formas para atender sus problemas, corrupción incluida.
En el 2018 corremos el riesgo de repetir el mismo error, eligiendo candidatos que creen que para resolver los problemas de la nación podemos quedar estacionados en la alternancia, cuando el problema de fondo es la falta de transición política.
¿Qué ofrece el Frente Amplio? Asegurará la rendición de cuentas, pues todos deberán vigilar a todos. También, tendrá que consensuar en conjunto, combinando visiones diversas, las políticas públicas a seguir. Construirá una mayoría gobernante en el Congreso para instrumentar sus propuestas y programa. Deberá, prioritariamente, abocarse a la conclusión de la transición política en México, promoviendo una profunda reforma estructural y democrática del Estado, algo que ningún partido ha intentado siquiera.
El Frente Amplio es la única alternativa políticamente radical para México en este periodo histórico. Las otras opciones son conservadoras y timoratas, que llenan la vida nacional de ruido, pero no de perspectivas a futuro. El Frente Amplio abre el camino hacia la transición política necesaria e inconclusa, frente a los convencionalismos y conformismos de los alternantes.
La duda es si logrará predominar el interés de la nación sobre la confabulación de políticos que querrán administrar decisiones al 2018, defendiendo su beneficio particular.