¿El colapso de Cuba?

¿A 67 años de revolución, el sueño cubano y su ideología están al borde del colapso? Pareciera que sí en términos generales, pero queda la incógnita en saber cómo colapsarían realmente Cuba y su régimen ante la enorme presión que no se veía por parte de Estados Unidos desde la Crisis de los Misiles de 1962.

Son semanas de negociaciones. La administración del presidente Donald Trump ha hecho saber de las pláticas y el gran envolvimiento del actual secretario de Estado, Marco Rubio, al estar en contacto con las autoridades cubanas. No se esconde lo que sucede, pero tampoco se habla más allá de lo que se podría estar pactando. Desde Cuba, apenas el viernes pasado se hizo oficial que las autoridades gubernamentales negocian con Estados Unidos. Para esta semana, el viceprimer ministro y sobrino nieto de Fidel Castro, Óscar Pérez-Oliva Fraga, declaró que Cuba está abierto a que connacionales exiliados o viviendo en el extranjero puedan invertir directamente en la isla. Aunque es muy vago el comunicado y no se sabe si existen garantías, sorprendió en todos lados. ¿Es acaso parte del efecto Trump y la presión de las negociaciones? Puede ser. Algunos han divagado en declarar que es como una Perestroika a la cubana. Suena chistoso o chusco, pero es algo que llama la atención.

Ante lo que se está cocinando entre Washington y La Habana, el país caribeño está sufriendo día con día los estragos de la reciente orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la isla: no puede recibir petróleo de ninguna nación. Si así sucede, los países donantes o suministradores de petróleo a Cuba estarían recibiendo sanciones directas. 

El movimiento fue brusco, pero muy astuto. Es el primer golpe para ir asfixiando poco a poco al régimen. Por ende, hemos apreciado apagones masivos de horas o días. La vida cotidiana y las necesidades más básicas no pueden llevarse a cabo de manera normal. No hay petróleo ni gasolina. Reconectar la red eléctrica se da mediante hidrocarburos. Si hay o se tiene, es bastante limitada para lo más elemental.

No se ha recibido una gota de petróleo desde principios de enero. Apenas alcanzaría para las próximas tres o cuatro semanas.

Cuba no puede moverse. Recibe ayuda humanitaria a cuentagotas. No alcanza. La comida se va acabando. No se puede distribuir de manera correcta. No se sabe si realmente toda la ayuda que llega desde México u otros países hermanos se entregue a las manos correctas. No existe una garantía sobre eso. Nadie lo sabe con certeza. 

Sobre el segundo golpe, me parece que sería una negociación fructífera que tenga como fin quitar a Díaz-Canel del poder y a otros altos mandos de la época Castro. El tercer golpe sería poner a un títere al estilo Venezuela. Se rumora que podría ser el mismísimo Óscar Pérez-Oliva Fraga quien quede en el poder, ya que es uno de los negociadores actuales que está constantemente en contacto con las autoridades estadunidenses.

Si esto es verdad, entonces no quedaría claro cómo es que Estados Unidos piensa ayudar del todo a Cuba. Sería con un poco de apertura, pero con casi las mismas personas que ya estaban anteriormente. El viceprimer ministro Óscar, aunque no tenga directamente el apellido Castro en su nombre completo, sí es parte de la familia Castro.

Cuba va a caer pronto. No creo que sean más de cuatro u ocho semanas. El colapso no será de manera militar ni habría exilios. 

La captura de La Habana se podría dar de manera coordinada y con las manos de Trump adueñándose de la isla.