Una Xóchitl valiente ofrece luchar contra el crimen
Desde Acámbaro, Guanajuato, una plaza donde se ha regado sangre en el último quinquenio, la candidata de la alianza Fuerza y Corazón por México, Xóchitl Gálvez hizo relevantes exigencias al Presidente: que investigue la presunta corrupción de sus hijos y deje de ...

Raúl Cremoux
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Desde Acámbaro, Guanajuato, una plaza donde se ha regado sangre en el último quinquenio, la candidata de la alianza Fuerza y Corazón por México, Xóchitl Gálvez hizo relevantes exigencias al Presidente: que investigue la presunta corrupción de sus hijos y deje de seguir con abrazos a una delincuencia que, hasta ahora, parece imparable.
Con voz afónica y con un tono que en momentos cimbró a los miles que la rodeaban, espetó que no culpará gratuitamente a nadie de la temerosa situación en que vive el país. Ni a Calderón ni a Peña y eso también incluye a López Obrador; se lanzará a luchar contra los violentos que han propiciado todo género de delitos en cualquier parte del territorio mexicano. Sin embargo, exigió con claridad que el gobierno enfrente a los delincuentes cuya impunidad en algunos sitios alcanza 95 por ciento.
Sobre el mismo asunto, externó la necesidad de entender que en esa lucha “le entramos ahora o el país se nos va de las manos”. Es comprensible su preocupación, ya que todos somos vulnerables ante las múltiples formas que tienen los criminales para extorsionarnos, amenazarnos o liquidarnos. No hay día que no seamos testigos de matanzas, “levantamientos”, desaparecidos, violaciones, lo mismo a mujeres que a niños, ahorcados, torturados, acuchillados, robos de todo tipo, sea en pequeños negocios, por teléfono y los mil recursos que han adquirido los distintos y numerosos grupos delincuenciales.
Antier, vimos a una candidata resuelta a cambiar el panorama que agobia a tantas poblaciones, entre ellas Acámbaro, que registra uno de los mayores índices de violencia y de asesinatos. No es gratuito que haya elegido como un cierre de precampaña este lugar al que difícilmente podrían llegar la candidata oficial y su patrón.
“No se acostumbren a la inseguridad, esto no es vida y ustedes merecen más…”, así se refirió al conformismo social, cuyas raíces son profundas y muy diversificadas. De hecho, habla de una obediencia masiva que ha significado en el México de hoy a dimitir del criterio propio, a aceptar por absurdas o mentirosas que sean, las medidas que vienen de arriba. Es la posición cómoda, ya que esto significa no investigar, no leer, no ser para adoptar un modus vivendi en el que no es necesario pensar.
La voluntad de transparencia debiera ser una gran reivindicación de una sociedad acostumbrada al ocultamiento sistémico de todas las turbiedades. Esta exigencia se nutre de una prensa transformada en un guardián que no soporta prohibiciones ni misteriosas discreciones. De ahí que López Obrador quiera desaparecer los organismos autónomos y las opiniones diversas sobre las acciones gubernamentales.
A lo que Xóchitl nos convoca es temerario, a tener, a ser una sociedad transformada en casa de vidrio, un país convertido en tribunal permanente, en juez que piense y en articulación directa, actúe.
Una sociedad cada vez más compleja, no espera una autoridad simplona, caricaturesca. De hacerlo debido a nuestra inconsistencia, el costo será enorme.