¿Qué se festeja hoy en el Zócalo capitalino?
81% del territorio nacional está en manos de los narcos.

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Contrariamente a los dichos oficiales, México descendió 16 posiciones en el listado del Foro Económico Mundial. Sólo en un año, de 2022 al 2023, nuestro país está en la posición 68 de 120 países. Lejos de producir energía sucia o limpia, cada día se produce menos y menos energía y sin este elemento fundamental, no hay comida, no hay medicinas ni hospitales, las escuelas carecen de mantenimiento, se reduce el turismo. En suma, no hay nada.
Lo que sí aumenta y en forma considerable es el crimen. Y cómo no va a aumentar cuando López Obrador les dice a los pillos que han secuestrado a 14 funcionarios de Chiapas que “los va a acusar con sus padres y abuelitos”. Pasadas las sonrisas y hasta las carcajadas, los criminales se saben absueltos para continuar haciendo lo que saben: robar y matar.
Por si lo anterior fuera poco, Ricardo Gallardo, gobernador morenista de San Luis Potosí exclamó sobre la prensa lo siguiente: “Como no se les paga, pues están chingue y chingue, ¿a poco no?”. Y sin perder aliento espetó: “Necesitamos diversión. Lo que no les gusta es que a mí me gusta la sangre, me gusta arder, ver arder el mundo. Lo hemos hecho toda la vida”. El moderno Nerón sin pestañear, sonrió ante los micrófonos y las cámaras.
En consecuencia, no nos extrañemos que, con cifras oficiales, el número de asesinados ya rebase los 160 mil. Calcúlese el número de viudas, madres adoloridas y de huérfanos. El 81% del territorio nacional está en manos de los narcos abrazados cálidamente. Eso auspicia que el pasado miércoles en Celaya, capital de la cajeta, se hiciera estallar un coche bomba lanzado directamente para herir gravemente a cuatro miembros de la Guardia Nacional.
Ya no existen becarios mexicanos estudiando en el extranjero “porque allá les enseñan a robar”; tampoco hay presupuesto para dar mantenimiento a más de mil 200 escuelas que carecen de agua potable, electricidad, el internet prometido y hasta carecen de techo o pizarrones. La lista es larga, más de mil 800 feminicidios, en Michoacán fue calcinado Hipólito Mora, líder de las autodefensas, en forma semejante a lo ocurrido a dos mujeres y tres niños integrantes de la caravana de migrantes, más y más fosas descubiertas por familiares de los casi 50 mil desaparecidos.
En Polanco, en un centro comercial lleno de bullicio y visitantes, cuatro individuos desafiaron a la policía y a martillazos y hachazos destrozaron los aparadores de un establecimiento para llevarse valiosa mercancía; en Guanajuato las mafias les exigen derecho de piso ¡a las prostitutas!
¿Por qué seguir escribiendo sobre lo inverosímil, sobre aquello que pareciera ser lo propio de las novelas y las películas de terror?
Hay tantos pendientes que sólo mencionarlos resulta hiriente y escandaloso: el gobernador de Veracruz persiguiendo y encarcelando a una integrante del Poder Judicial, el acelerado cambio climático ante nuestros ojos y la indolencia para participar en su contención, el abandono del campo y su tolerada extorsión por Segalmex, el desamparo de 51 millones de seres humanos que carecen de servicios sanitarios ante la desaparición del Seguro Popular y el fracaso del Insabi.
Mientras tanto, las corcholatas y el gobierno siguen hablando del pasado y preparando el festejo de una victoria ocurrida hace un lustro, cuando millones de ilusos creyeron que su vida mejoraría.