¿Qué nos espera?
“Brutal” es como el presidente de Chile calificólos once feminicidios que, como promedio diario,tiene actualmente la estadística mexicana.

Raúl Cremoux
Otros ángulos
No deja de ser una muestra de un pronunciado desinterés gubernamental sobre todo aquello que tiene que ver con el arte, la cultura y la extensión del pensamiento al dejar sin apoyo a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), incluso para que pueda realizar la ceremonia de la entrega del Ariel. El Oscar mexicano se quedará en veremos.
Lo entendemos, antes está la austeridad republicana y antes que cualquier otra cosa, disponer, según los cálculos más conservadores, de unos 100 millones de pesos en pasajes de avión, renta de autobuses, carteles, pegotes, pósters, tortas, frutsis y pago a cientos de miles servidores de la nación que volcarán su júbilo para honrar cuatro años de esplendor en el Progreso de la nación.
Ignorando la trascendencia de esa marcha-mitin-desfile carnavalesco, la comunidad cinematográfica se queja ya que la AMACC no tiene siquiera los tres millones y medio de pesos requeridos para el magno acontecimiento. Varias estrellas de la pantalla, productores, editores, guionistas han secundado lo dicho por Guillermo del Toro, ganador del Oscar cuando dice: “El actual gobierno de México pretende destruir completamente las instituciones dedicadas al cine nacional”.
Y en su cuenta de Twitter el destacado director añade: “La sistemática destrucción del cine mexicano y sus instituciones –lo que llevó décadas construir– ha sido brutal, sobrevivimos al sexenio de López Portillo, pero esto no tiene precedentes”. La actriz Leticia Huijara, presidenta de la AMACC y el actor Joaquín Cosío declararon: “López Obrador y la 4T retiran apoyos a la academia como era de esperarse porque no entienden la cultura ni el arte, son ignorantes”. José Ángel Bichir sugirió buscar otras alternativas, otros patrocinios.
Hasta hace cuatro años, la industria del cine contaba con organismos como Fidecine, que obtenía recursos fiscales de empresas que decidían pagar parte de sus impuestos en promover películas que le han dado un nuevo tono al cine mexicano, con reconocimientos internacionales.
Ahora, las prioridades han cambiado: todo a la magna marcha para mañana.
“Brutal” es como el presidente de Chile calificó los once feminicidios que, como promedio diario, tiene actualmente la estadística mexicana. Pidió, subió la voz y exigió que eso no se puede naturalizar. Señaló que estos delitos se enfrentan con más, no con menos democracia. Naturalizar, es decir, como hoy lo hacemos, llegar a ver esos asesinatos como algo normal, natural. Pero no es solamente este tipo de violencia de género, son también los casi 140 mil muertos y los más de cien mil desaparecidos que, contabilizados oficialmente, se acumulan más y más conforme pasan los días en los últimos cuatro años, en los cuales hemos visto como naturales los regueros de sangre, los descabezados, triturados, fusilados, periodo que en una inexplicable celebración en derredor de un pastel señalan mil reuniones de los integrantes del Consejo de Seguridad.
Casi con exactitud cronométrica, como irónica manifestación de cómo van las cosas en ese dominio, revisando las instalaciones de la comandancia de policía de un pequeño municipio llamado Pinos, el coordinador de la Guardia Nacional, general José Silvestre Urzúa, fue asesinado.
¿Cómo van a reaccionar los militares, qué cambios se darán en el Consejo de Seguridad, qué pasará?