¿Qué le pasó a México?

Me apena decirlo, pero la forma en que muere la gente es terrible

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

Otros ángulos

En memoria del emérito investigador Ruy Pérez Tamayo

Nunca imaginé que una persona perdida en mis recuerdos cobrara vida y lo hiciera de un modo contundente. Más que un amigo, fue una relación efímera y hoy me hunde en todo tipo de reflexiones.

Recibí apenas antier su carta y la doy a conocer porque tiene contenidos de definitivo interés público. Dice así:

“Estimado profesor, me llamo Bjorn Heikkilä, quizás no me recuerde porque platicamos poco tiempo; fue el 17 de septiembre del año 2008 cuando estuve en la conferencia que dio usted aquí en la Universidad de Helsinki. La introducción la hizo el noble y culto embajador mexicano Agustín Gutiérrez Canet, quien organizó esa Semana Cultural de México, 15-20/09/2008.

“Paso a referirme a lo que escuché y me dejó la idea de visitar su país. Usted habló de las virtudes y defectos de la realidad mexicana. Se refirió con cifras a la desigualdad, pobreza de la población, pero también a las oportunidades sembradas y las que veía venir. Fue un cuadro de colores muy atractivo y ahora que tengo un hijo, he pasado del entusiasmo por llevarlo a conocer su país a una grande decepción al ver en internet y en sus notidiarios lo que allá pasa. He visto gente colgada en una comarca llamada Zacatecas, asesinatos en muchas partes como en el célebre Acapulco, también en lo que queríamos visitar, Cancún y el mundo de los mayas. Me apena decirlo, pero la forma en que muere la gente es terrible. Supimos un bebé tirado a la basura después de quitarle las entrañas para llenarlo de droga en Puebla. Debe ser algo horrendo para sus padres. Igual la masacre a familia LeBarón, dos mujeres, cuatro niños. Disculpe que hable de eso.

“Paso a decirle que esa democracia que usted habló hace 14 años, yo no la veo. Derribar el hermoso proyecto de Norman Foster del aeropuerto es un delito. Su Presidente, ruego su perdón, en lugar de apresar delincuentes, les envía abrazos y va a saludar la madre del más temido jefe de la mafia afortunadamente prisionero en Norteamérica.

“Abuso de su paciencia porque tengo una desilusión. Hubiera querido pedirle asistencia en la planeación de mi mujer y de yo para ir a conocer las pirámides de Teotihuacán y también en Chichén Itzá, también queríamos visitar la universidad nacional y platicar con maestros, investigadores y alumnos. Por eso he avanzado en el idioma español y ya no soy tan rudimentario cuando lo conocí. Aquí estamos preocupados por los deshielos del Polo Norte y buscamos tener energías limpias para calentar las casas y que nuestros autos ya no sean de gasolina. México que goza tanto sol, es extraño no haga las planchas solares y siga haciendo y comprando refinerías de petróleo. Lo peor es la búsqueda de nuevas leyes que van contra las plantas de viento y querer esconder el nuevo material del Litio para todas las innovaciones. Me pregunto, profesor Cremoux, ¿qué pasó a su país? Por qué su desunión y por qué hay tantos crímenes que dejan a las familias heridas para siempre.

“Estoy extrañado (no sé si es buena la palabra) del trato cruel a los migrantes de América Central. Podrían permitir cuotas y no patearlos. No trato de meterme en sus asuntos. Sólo le hablo con sorpresa mala y dolor que nos frustra a mi mujer y a mí.

Espero podamos hacer un zoom (datos).

Lo saludo con confianza a usted y al embajador Gutiérrez Canet.”

 Bjorn Heikkilä

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