Palabras de Sergio García Ramírez

Hay que mirar lo que es y resolver lo que será.

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

Otros ángulos

Apenas fallecido hace un par de días, quiero reiterar lo que no pocas veces he escrito en foros diversos: el 4 de octubre de 1987, los medios difusores apostaron reporteros y cámaras de televisión en casa de “distinguidos priistas”. Cuando Alfredo del Mazo salió temprano de su casa, ante la nube de informadores que lo interrogaron, no tuvo duda en decir que Sergio García Ramírez era el mejor hombre entre los seis que el presidente Miguel de la Madrid había hecho desfilar en una pasarela.

Con esa declaración contundente, el entonces procurador general de la República fue visto durante un breve e intenso lapso que, para muchos, debió prolongarse todo un sexenio como el candidato del PRI a la Presidencia de la República . De haberse consumado ese “destape” como así se le dijo, pudimos habernos evitado como nación el oprobio causado por la familia Salinas de Gortari. Pero no fue así. Hoy ofrezco algunas frases que le escuché y di testimonio en su momento.

“En el país se piensa siempre, pasado, presente y futuro. El tiempo no es limitante. Al revés, el pretérito te brinda la oportunidad de abrevar en experiencias que, generalmente son muy ricas para el aprendizaje. El presente es el laboratorio donde conjugan todos los elementos para realizar lo posible y el futuro, te regala el escenario donde idealmente podrás aplicar todo lo que eres.Tus anhelos democráticos, que no son exclusivos y muchísimos mexicanos compartimos, difícilmente podemos decir que los hemos conseguido. En todo caso, la democracia a la que yo aspiro, no es sólo avances en términos de estructura o de legislación electoral; la que yo anhelo es una democracia superior, concebida en la fórmula estupenda que dejó plasmada Jaime Torres Bodet como una democracia integral que viene a ser todo un sistema de vida. Para mí, figura primero el hombre que somos, la familia que formamos, la patria que creamos. Lo demás es instrumento y consecuencia...”.

“Ya me estás hablando como candidato, lo cual no me desagrada, por lo contrario, me gustaría que continuaras...”.

“Te reiteró lo que pienso: los servidores públicos debemos concentrar autoridad moral que orienta y modera la autoridad política; impulsa y da vigor que se distribuye en fino equilibrio; vigor que se distribuye en fino equilibrio; poder que disuade poderíos, desinterés personal que preserva intereses colectivos legítimos. Los servidores, cuando lo somos, debemos encauzar un gobierno que garantice siempre, repito, garantice siempre, la democracia, libertades, justicia. Valores para enfrentar todo tipo de circunstancias adversas, prudencia para vencerlas; y sobre todo amor acendrado a la patria que conoce la realidad estricta, pero no cede ni se allana en el empeño de cambiarla. Esa debe ser condición de estadista genuino y austero...”.

“Te repito, me hablas como candidato a la Presidencia, ya que lo que mencionas hoy no existe y tú lo estás proyectando al futuro...”.

“No, te hablo para hoy que es semilla del mañana. Tan sólo repaso  contigo el tiempo sobre el que transcurrimos, ya que estoy consciente que no volveremos a ser la sociedad que fue. Hay que mirar lo que es y resolver lo que será...”.*

Me gustaba que incluso, bajo la reserva de encontrarnos solos, Sergio utilizaba en forma común sus formas de expresión jurídicas y republicanas. No obstante, cuando le llegaba la vena irónica, un mar de carcajadas nos aguardaba.

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*Notas tomadas del libro Nada como el poder: crónicas de un testigo circunstancial de Raúl Cremoux. Colección Tiempo de Mexico. Editorial Océano, 2020. PP 59 y 60.

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