Otro recorte presupuestal más al sector salud
Ya el año pasado, los recursos asignados al sector salud dejaron de ejercerse hasta en 100 mil millones de pesos. Tan inexplicable como cierto. Esa falta de aplicación en municipios pobres de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, por mencionar algunos, tiene consecuencias severas ...
Ya el año pasado, los recursos asignados al sector salud dejaron de ejercerse hasta en 100 mil millones de pesos. Tan inexplicable como cierto.
Esa falta de aplicación en municipios pobres de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, por mencionar algunos, tiene consecuencias severas entre una población desnutrida y acicateada por hambre y enfermedades variopintas. Los estragos generalmente terminan en muerte, cuyo registro es nublado por el burocratismo y la negligencia. Cualquier dato oficial sirve para tender una cortina de humo.
A unas cuantas semanas de acabar este gobierno federal, la Secretaría de Hacienda vuelve a hacer un recorte presupuestal, uno más, ahora por 20 mil millones de pesos que afecta sustancialmente al ya disminuido anteriormente programa de vacunación. Así, al monto aprobado de 94 mil 723 millones de pesos quedó en 74 mil 799 millones de pesos. ¿Qué significa esto? Una clara disminución de posibilidades de vida a infantes y adultos distribuidos en los pliegues de un territorio disminuido por el propio gobierno.
Sólo el programa de vacunación enfrenta una disminución de nueve mil millones, al pasar de 14 mil millones de pesos a cinco mil millones. Sí, el programa que fue reconocido internacionalmente como ejemplar, ahora es una mortaja para un sin número de niños mexicanos. En esto hay más que negligencia, más que ahorros con qué nutrir a la “austeridad republicana”. Pareciera una decisión precisa, concreta con la que lesionar a la población más necesitada. En suma, es una contraorden al apotegma de primero los pobres.
Bien se pudiera ahorrar en las macro obras como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas o en la adquisición de armas para evitar manifestaciones y proclamas callejeras, adquiridas recientemente por la Secretaría de la Defensa Nacional. Y si para eso hay prioridades, ¿dónde queda lo que era el bienestar para los más pobres?
Ni el actual secretario de Salud, Jorge Alcocer ni el entrante han protestado ni negociado esos recortes presupuestales y con ello parecieran estar de acuerdo. Sus omisiones nos hablan de quiénes son y qué tipo de programas o planes tienen en una responsabilidad capital. Al actual y felizmente secretario saliente, Jorge Alcocer, bien pudiera haber ganado la condición de ornato mayor, pues nunca lo vimos tomar una decisión, sólo una en favor de los institutos de salud. Y del entrante, conocido entre los médicos mexicanos como El Rey David, todos se lamentan por esa designación que ya saben, todo seguirá igual y quizá, peor.
De este asunto medular en la disminución de los recursos para los olvidados, como diría el cineasta Luis Buñuel, nadie se ocupa, pues nuestras entendederas tratan de analizar y contrarrestar la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados o la carta de El Mayo Zambada que da cuenta de la complicidad del gobernador de Sinaloa con el narco.
Más de lo mismo, continuidad ruinosa, ¿es eso lo que elegimos los mexicanos o hay una celada del destino para llevarnos por rumbos sin destino?
