No habrá lugar donde protegernos
Vendrán hecatombes imposibles de detener: especialistas

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Macroincendios en Canadá y también del otro lado del mundo en la isla de Evia en Grecia. Inundaciones en Holanda, Bélgica, Alemania, y amenaza de hundimientos en Los Grandes Lagos. Sequías en las cercanías de Taipei y la Conabio da señales de alarma en los manglares de Baja California Sur y Nayarit; baja considerable en las 17 presas más importantes y en todos los lagos de México.
Es una muestra inequívoca de que algo está cambiando. ¿Y qué es ese algo? Según el último informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés) forman parte del daño irreversible que está sufriendo el planeta desde cuando menos 35 años atrás, en que se nos ha venido advirtiendo que eso llamado CO2 es el causante de una aceleración en el calentamiento de todo el globo. Y esa fórmula no es otra cosa que la quema de combustibles fósiles como el carbón, el gas, la gasolina y otros derivados.
¿Es posible que todo el planeta se vea alterado por el uso que le hemos dado a esos materiales que hasta hace dos siglos y medio no eran del uso común y que en los últimos 65 años se ha incrementado notablemente su uso y consumo?
La reunión de especialistas y autoridades de más de 103 países en París durante el 2015 articularon el Acuerdo sobre cambio climático. Ahí, los 55 países, que representan el 71% de las emisiones mundiales de efecto invernadero, establecieron un marco para evitar el calentamiento mundial por debajo de dos grados centígrados. Derivado de este compromiso, más tarde, 195 territorios aprobaron un plan común para dejar de producir gradualmente los combustibles fósiles.
“Fue un momento verdaderamente transformador. La gente lloraba de alegría en los pasillos, gente de todo el mundo abrazándose”, dice Rachel Cleetus, directora de políticas para el clima y energía de la Union of Concerned Scientists. Cinco años más tarde, es lo contrario. Las esperanzas estaban en Glasgow con el fin de impulsar los objetivos del Acuerdo de París y promover cero emisiones netas. Iba a ser un año fundamental, pero la insensatez y la pandemia arrollaron esos planes; las prioridades cambiaron ya que los países luchan por estabilizar sus economías y proteger a las poblaciones del virus.
Actualmente, los integrantes del IPCC señalan que los impactos climáticos tienen lugar a nuestro alrededor en forma aterradora e imparable y muestran pruebas irrefutables de ello. La lista es larga y probatoria de mil calamidades que ya se padecen; veamos algunas regiones afectadas severamente: Juneau en Alaska y Grandes Lagos en EU, descongelamiento de enormes glaciares en el Ártico y en la Antártida, lo mismo en los hielos permanentes de Groenlandia, desaparición del glaciar entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, sequías en colindancias con Taipei, Porto Alegre, Argelia, Teherán, Karachi, Lahore, Yangon-Myanmar; áreas circundantes de Recife, Seúl, Pusán y Melbourne.
Las ciudades consumen dos tercios del consumo energético mundial y del 75% de las emisiones de carbono. Ya hoy 92 países están en tránsito de cambiar a energías limpias y renovables. No obstante, los expertos del IPCC señalan que vendrán hecatombes imposibles de detener y no habrá lugar seguro en el mundo donde protegernos. Eso ya comenzó y es imparable.
Mientras tanto, aquí seguimos pensando en Pemex, comprar una vieja y obsoleta refinería en EU, así como construir una nueva, son la solución ante el desastre económico, sin importarnos el cambio climático global.