Morena pretende arrebatarnos la democracia
Que venga el Gran Premio automovilístico, que cante Serrat en el Zócalo, que se transmita todo el Mundial de futbol, que la pelirroja gobernadora de Campeche haga un circo semanal, que no pensemos ni nos detengamos a evaluar la prisa por querer reformar nuestro sistema ...

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Que venga el Gran Premio automovilístico, que cante Serrat en el Zócalo, que se transmita todo el Mundial de futbol, que la pelirroja gobernadora de Campeche haga un circo semanal, que no pensemos ni nos detengamos a evaluar la prisa por querer reformar nuestro sistema electoral.
Un salto gigantesco fue arrebatarle al gobierno la organización de las elecciones. Manuel Bartlett decía que era imposible dejar tamaña tarea a los ciudadanos. ¡Y lo logramos! Han sido tres decenios en los que mejorando aquí y allá hemos creado un Instituto Federal Electoral que ha sido ejemplo internacional. Han venido a tomar cursos y el INE-IFE también los ha otorgado en al menos en 14 países. Esa institución nos ha dado la certeza y la confianza que en manos del gobierno, nunca pudo brindársenos.
El IFE cedió ante el derrotado López Obrador y sus aliados para convertirse en el INE con toda una serie de variantes y con la acción directa de los diversos partidos, pero siempre ofreció la solidez de elecciones equitativas, limpias y creíbles. El IFE llegó al extremo de emitir credenciales que, a pesar de los intentos gubernamentales, hoy significan nuestra identidad individual con una aceptación en todo el territorio nacional y hay países que ven esas micas como un pasaporte mexicano.
El INE, entre tantas responsabilidades como son capacitar a quienes están en las casillas, ubicar y colocar más de 165 mil de éstas, emitir y reponer las micas de identificación, elaborar el padrón electoral, las listas de los participantes, de los votantes dentro y fuera del país, también distribuye el monto que debe otorgarse a los diversos partidos políticos y con ello ciertos comentaristas señalan que la democracia mexicana es cara. Lo que son caros son justamente los partidos no el INE; caro es la deuda de haber destruido el aeropuerto diseñado por Norman Foster en Texcoco, caro, comprar una vieja refinería en Texas manejada por texanos; caro el presupuesto de un Tren Maya que ha destruido millones de árboles y pretende tener pasos a desnivel sobre ríos y cenotes; caro, inaugurar un aeropuerto que sólo tiene 8 rutas; caro, construir una refinería en un manglar llamado Dos Bocas.
Si sumamos esos dineros, sabremos lo que es caro para no hablar del pésimo manejo de una pandemia que ha dejado cientos de miles de huérfanos, mujeres sin apoyo de ningún orden y más de 63 mil médicos y enfermeras desaparecidos al tratar de enfrentar a covid-19 sin protección ni apoyo en sus hospitales y clínicas. Esto sí que es caro, carísimo.
Ya se han pronunciado 61 países, que conforman la Comisión de Venecia que lucha por la democracia, señalando que la pretensión de desmantelar al INE para crear otra cosa, equivale a favorecer al partido en el poder, sienta que elegir a los consejeros por “el voto del pueblo” es tendencioso y riesgoso, pues se elegirán a quienes son afines a Morena.
“La iniciativa de esa reforma electoral socavará la confianza ciudadana al auspiciar la ineficiencia en la compleja organización de elecciones en las que México, es decir el INE, ha dado pruebas de rectitud, seriedad y comprobada eficiencia”.
¿Qué propone la Comisión de 61 países especializada en democracias? Propone que hay que dejar el método actual eligiendo a los magistrados por mayoría calificada y asimilar la experiencia acumulada durante tantos años de vida del INE-IFE.
El tiempo de la construcción es largo, cubre varias generaciones. El tiempo de las destrucciones y los sufrimientos, como hemos visto, es muy corto. ¿Permitiremos que nuestras debilidades desencadenen el caos?