“México no es un rancho ni Macuspana”
La Constitución está cínicamente violada por el Ejecutivo

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Todo lo que hoy nos rodea nos grita que carecemos de rumbo. Son incendios, violencia extrema, derrumbe de instituciones, secuestros, robos, muerte por ausencia sanitaria, drogas, terribles accidentes y una inocultable ineptitud acompañada de una insaciable voracidad de abuso lo que marca nuestra época.
No obstante recorrer estos anillos dantescos, hay un timón obstinado en alcanzar una meta personal a costa de cualquier precio. Era muchísimo menor lo que ocurría a mediados de los años ochenta cuando en el seno del poderoso partido oficial, el PRI, nació y creció una esperanza llamada la Corriente Democrática, que aspiraba a crear condiciones de donde emergiera una rectificación a lo unidireccionalidad en la toma de decisiones: no a la sola voluntad presidencial.
En ese empeño recuerdo a Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Rodolfo González Guevara, Armando Labra, Carlos Tello, Roberto Robles, César Buenrostro, y mi memoria traiciona al no mencionar a muchos otros.
Ahora, en la grosera masa tumefacta del partido en el poder, ahí entre los sumisos semianalfabetos que la componen, un solo hombre es quien se niega a continuar callado y convoca a crear un Frente Amplio en Defensa de la Constitución, cuya meta es defender a la Suprema Corte de Justicia, a los órganos autónomos y al Estado mexicano. ¿Quién es este varón? Se llama Porfirio Muñoz Ledo, diputado de Morena.
Sus palabras son claras, contundentes, y hasta los iletrados y caricaturescas figuras que hoy aspiran a obtener rebanadas del botín político pueden escuchar. Quién sabe si puedan comprender. He aquí un breve sumario de las ideas y palabras de quien un día interrumpió el Cuarto Informe de Miguel de la Madrid.
“No recuerdo en el pasado del país una violación tan flagrante a la Constitución por parte del Ejecutivo. Es un hecho insólito, atrabiliario y una mancha en la historia del país, para no llamarle lacra”.
Quien así habla, ha sido presidente nacional del PRI, del PRD, senador de la República, embajador ante la ONU, secretario del Trabajo y fue el diputado federal por Morena, quien, como presidente de la Cámara de Diputados, trasladó en sus manos la banda presidencial de Enrique Peña Nieto a Andrés Manuel López Obrador.
El “decano legislador” como lo llaman en su actual partido, arremete: El Ejecutivo ofende a los magistrados y a las instituciones que no le son sumisos, obedientes o abyectos, eso es indigno de un jefe de Estado… la Constitución está cínicamente violada por el Ejecutivo y eso es lo que nos convoca a crear un frente amplio.
El diputado Muñoz Ledo repetidamente le ha pedido al ministro Arturo Zaldívar, presidente de la Suprema Corte de Justicia, que no se preste a juegos peligrosos, que no aspire a reelegirse y acabe con especulaciones.
“La actitud presidencial presenta injustamente al presidente de la Corte como un menguado y también injuria a todos los ministros, porque los declara incapaces e indignos de ser electos como presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.
De 87 años de edad, parece un joven por la vehemencia con que defiende sus convicciones y enarbola sus banderas: Estamos ante un grave peligro de ruptura del orden constitucional y los ministros puestos al borde del precipicio de su conciencia.
El diputado morenista toma aire para decir: México no es un rancho, ni Macuspana, México es un gran país. Me opongo con todo mi ser a este acto que el Ejecutivo quiere hacer contra la Carta Magna.