Marisol Tapia, adolorida y valiente

Es una mujer valiente entre tiburones y chacales

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

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En este país oscurecido, atiborrado de engaños gubernamentales, economía quebrada, desazón entre la mayoría de la población, y una violencia que, invariablemente todos los días sangra, mutila y devora vidas humanas sin tomar en cuenta edad, posición social ni lugar del territorio, es difícil encontrar a una víctima que abriéndose paso en medio de la telaraña de deliberados intentos de acallarla pueda expresar todas las anomalías por las que pasa.

Esa humilde mujer que emerge entre las miles que han perdido a sus hijos, maridos, compañeros, padres, hermanos a manos de la colusión de intereses bastardos, secrecías políticas, manejos turbios, calumnias, difamaciones oficiales es Marisol Tapia, madre de Brandon, niño de 12 años que entre los fierros retorcidos del Metro en la Línea Dorad, así bautizada por Marcelo Ebrard, le fue triturada la vida.

Su martirio comenzó al enterarse que su esposo e hijo venían en los vagones siniestrados. Pidió y exigió saber el paradero de ambos. Narra que se vio obligada a sacar a su esposo del Hospital General Balbuena por la falta de atención, ya que transcurridas 24 horas, no le habían intervenido ni para los mínimos cuidados. Explica que personal del gobierno capitalino la amenazó diciéndole que si así lo hacía, no le pagarían ninguna indemnización. Imaginemos el estado de la señora cuando acababa de constatar la muerte de su hijo.

Algo insólito: el acta de defunción del pequeño, lo declara muerto antes de que ocurra el accidente. ¿Descuido, negligencia o desdén del personal que redacta el acta? Le niegan la información que ella demanda sobre quién rescató y en qué condiciones estaba el cuerpo de su hijo, quién lo declaró muerto, por qué no le permitían ver el cadáver y a qué se debe que repetidamente traten de callarla.

Su intenso dolor pasa por un calvario y se corona con una crueldad sin límite cuando las autoridades, sabedoras del deceso del menor, le hacen creer que está desaparecido y lo incluyen en la Alerta Amber.

¡Carajo! Y no plagio a López Obrador. Es una expresión que brota al escucharla, al ver el brillo de sus ojos donde la mirada se endurece para preguntarse delante del nutrido grupo de cámaras y micrófonos de los noticieros para recoger estas palabras: ¿qué clase de Presidente tenemos que no solamente no viene a ayudarnos, sino que ni siquiera se digna en venir con quienes hemos sufrido esto y ni siquiera arregla lo que nos pasa? Es una más entre las dolientes mujeres que atiborran el mar de lágrimas de los caídos por ver cómo se practica la letanía de “abrazos y no balazos o ya hemos dominado la pandemia o la Guardia Nacional terminará con los muertos y las masacres”.

Marisol Tapia levantará una denuncia penal ante la Fiscalía General de Justicia capitalina por los delitos de lesiones dolosas y homicidio contra distintos funcionarios, como Marcelo EbrardClaudia Sheinbaum y la directora del Metro, Florencia Serranía. Los acusa de una corresponsabilidad de las autoridades que, a pesar de las advertencias, no construyeron bien ni dieron mantenimiento a la Línea Dorada, la 12.

La humilde mujer, que momentáneamente seca sus lágrimas, habla directamente y expone su dolor, es un lastimoso ejemplo de algo que nunca debió haber ocurrido ni con la prisa de Ebrard para acumular puntos en busca de la Presidencia de la República ni de Mario Delgado, segundón encargado de las finanzas ni tampoco de Claudia Sheinbaum, quien también aspira a lo mismo.

Una mujer valiente entre tiburones y chacales.

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