La queja de Ebrard
Llama la atención que el canciller se queje de alguien en lo personal. Se pudiera pensar que lo hizo contra DonaldTrumppor la forma humillante con que calificó a los mexicanos y seguramente él no salió bien librado del desprecio hacia las autoridades mexicanas que ...

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Llama la atención que el canciller se queje de alguien en lo personal. Se pudiera pensar que lo hizo contra Donald Trump por la forma humillante con que calificó a los mexicanos y seguramente él no salió bien librado del desprecio hacia las autoridades mexicanas que no pudieron atemperarlo.
“Nunca pensé que los doblaría tan fácilmente” fue un dicho de ese amenazante toro anaranjado. No, Ebrard utilizó recientemente una mañanera para quejarse de una mujer que, dijo, busca dañarlo todos los días.
¿Una mujer, quién es ella? Él apunta a Martha Bárcena, quien estuvo en el Servicio Exterior mexicano como personal de carrera desde 1979. Fue jefa de delegaciones en sesiones de la FAO, FIDA y PMA. Ha participado en múltiples conferencias del G20, la Cumbre Humanitaria Mundial; ha participado en 15 visitas de Estado y oficiales de presidentes y jefes de Estado y de gobierno a México. Fue directora general del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) y catedrática en la Universidad Iberoamericana y en el Instituto Matías Romero.
Ahí no se agota el currículum de Martha Bárcena. Ha sido embajadora ante organismos internacionales como Naciones Unidas para la Alimentación y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola. Fue cónsul general en Barcelona, embajadora en Turquía, y concurrente ante Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán.
Asimismo, fue embajadora en Dinamarca, concurrente con Noruega e Islandia. Finalmente, fue nombrada embajadora en la más importante de nuestras legaciones, Estados Unidos, cuando bien pudo alcanzar el puesto de secretaria de Relaciones Exteriores.
Preguntémonos, ¿cómo puede dañar al canciller quien tiene en su bolsillo ser una corcholata, que aspira a ser candidato de Morena a la Presidencia de la República? Hasta donde sabemos, ella ha confirmado lo que en su momento fue su posición ante lo que los yanquis instrumentaron como un programa para enviar a los solicitantes de ingreso al imperio norteamericano de regreso a nuestro país llamado Quédate en casa. Así, decenas de miles de seres humanos en lugar de encontrar oportunidades de trabajo y una mejor vida, fueron acogidos en barracas y espacios improvisados en la frontera norte.
No sólo eso, recordemos que con amenazas de incrementar los aranceles a productos básicos, logró que, inicialmente, 28 mil militares repartidos en las fronteras norte y sur impidieran el paso a miles de migrantes. Ahí está todo documentado en miles de fotos y videos de soldados persiguiendo niños, mujeres y adultos provenientes de Nicaragua, El Salvador, Honduras, Venezuela, Haití y no pocos africanos.
El canciller no puede sentirse lesionado por hechos que, confirmados por la exembajadora en Washington, nos recuerdan que así fue como ocurrieron. Existen situaciones y épocas en las que lo decisivo es sobrevivir. Y mientras el gobierno mexicano evitaba con temor justificado la elevación de aranceles, se acordaba formar un muro militar paralelo a la barrera metálica y de hormigón edificada por Trump.
¿Es una amenaza que una experta en relaciones internacionales se haya movido con serenidad, inteligencia y sano patriotismo en ese desventurado episodio que tanto daño provocó a cientos de miles de seres desamparados?