Quizás el mayor problema en la batalla contra el cáncer, es el gobierno de la Cuarta Transformación.
Veamos, no sólo es la falta de medicinas, pues no contamos con cifras rigurosas sobre el desabasto, pero sí tenemos datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de la Fundación de Cáncer de Mama (FUCAM), que nos dicen que el tratamiento que incluye quimioterapia e inhibidores posteriores van de 80 a 120 mil pesos por año. En los hospitales privados, capitaneados por Médica Sur que en su publicidad señala que es “el mejor de México”, los costos son al menos del doble y el tratamiento global ronda los cinco millones de pesos. La especialista del FUCAM, María Fernanda Hernández indica que esto es para las pacientes que cuentan con seguro de gastos médicos mayores.
¿Y qué pasa con quienes no tienen ese costoso seguro?
¿Concretamente con el grueso de la población, especialmente las de cierta edad o quienes tienen cáncer más avanzado? Su destino es particularmente muy doloroso y con altas probabilidades de crear invasión generalizada (metástasis) y con ello la muerte.
El Inegi señala que el año pasado se registraron 23 mil 790 casos nuevos de este tipo de cáncer en la población de 20 años hasta los 65. La atención es menor desde 2018 debido a los continuos recortes de presupuesto, lo que impide la contratación de oncólogos, enfermeras y asistentes. No obstante, el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), fiel a su tradición de servicio, es el mayor baluarte con que cuentan las mujeres, quienes se desplazan desde entidades como Colima, Veracruz, Querétaro, Estado de México y con frecuencia de sitios tan lejanos como Yucatán y Quintana Roo.
El promedio mexicano es de 21 mujeres que mueren al día debido al cáncer de mama. Esto como resultado de citas retrasadas, recetas no surtidas, cirugías y tratamientos postergados y por la carga económica que para muchas familias resulta catastrófica. La enfermedad ha superado hasta en 50 por ciento al costo normal que se tenía en 2018 y la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que cada año se registran oficialmente 685 mil defunciones por cáncer de mama en 79 países que ofrecieron sus cifras respectivas.
Según datos de Breast Cancer, este tipo de carcinomas representa 32 por ciento de todos los casos y en nuestro país mueren siete mil 931 mujeres de todas las edades según datos oficiales. Y esto se debe a que si se detecta en forma temprana, las posibilidades de curación son mucho mayores que cuando el cáncer de mama que crece con rapidez se convierte en Triple Negativo HER2, uno de los más agresivos reduciendo la posibilidad de acceder a un tratamiento eficaz convencional.
Si bien la norma oficial recomienda hacer una mastografía a partir de los 40 años de edad, ni las jóvenes de 21 años están exentas de ese peligro. Y para esto, los presupuestos de organismos e instituciones como el INCan en vez de reducirlos debieran ser robustecidos.
Al ver estas decisiones de rebajar lo que debiera ser prioritario en vez de edificar refinerías que van contra la orientación mundial de crear energías renovables y limpias, además de arrasar la selva yucateca, no es excesivo indicar que las consecuencias políticas de este gobierno federal equivalen a crímenes inadmisibles.
