La extrema vulnerabilidad de Claudia
La señora es detenida por un grupo de encapuchados, le sueltan un rollo para cuando esté en el poder y no para cuando rinda declaraciones sobre lo ocurrido en el Colegio Rébsamen, cuando ella era delegada en Tlalpan y ni siquiera cuando, por falta de mantenimiento, se ...

Raúl Cremoux
Otros ángulos
La señora es detenida por un grupo de encapuchados, le sueltan un rollo para cuando esté en el poder y no para cuando rinda declaraciones sobre lo ocurrido en el Colegio Rébsamen, cuando ella era delegada en Tlalpan y ni siquiera cuando, por falta de mantenimiento, se cayó el Metro. Ellos, en su calidad de justicieros, ahí en Chiapas, asentamiento de pobres entre los pobres, le rinden pleitesía para cuando sea presidenta. ¿Dónde está el verdadero montaje, dónde, a quién beneficia el espectáculo?
La vulnerabilidad de la señora no está en que pueda encontrarse entre asesinos, pues éstos la respetan y halagan. Su vulnerabilidad, y extrema, estaría en encontrarse en medio de una comunidad que no cojeara de esa apatía tan pastosa que nos lleva a la indiferencia: nada me importa mientras a mí no me toquen. Conformismo social es el blindaje de esta candidata.
Vulnerabilidad extrema sería representar a un gobierno rodeada de habitantes despiertos, analistas críticos y con elementos de discernimiento. Ahí, en medio de una sociedad sin complejos, sería un ser muy vulnerable. Veamos por qué. Nuestra sociedad presenta cicatrices a lo largo y ancho de su composición. Más de un millón de muertos por la negligencia en abordar una pandemia, 186 mil asesinados en cinco años, un promedio de 96 por día. Más que el número de estadunidenses muertos en la guerra de Vietnam y Corea juntas estas dos tragedias. ¿Cómo representar con dignidad a un gobierno semejante?
La salud pública en un estado de resquebrajamiento mayúsculo al disminuir su presupuesto global en más de 34% precipitando a las clases medias y a los más desprovistos a una inevitable crisis, no sólo económica, sino también íntegra en todos sus renglones. El número de muertos, huérfanos, viudas rebasa todas las pesadillas imaginables. ¿Cómo decir y aspirar a que eso continúe, con qué cara pedir votos en esa empresa macabra? No se entiende.
¿Qué podemos decir de encuestas que marcan la extrema vulnerabilidad de la señora Sheinbaum como puntera en las aspiraciones presidenciales?, ¿cómo asegurar que puede continuar con un sistema educativo reprobado en todas las pruebas internacionales?, ¿a quién puede satisfacer que esa empresa quebrada que es Pemex continúe exigiendo miles y miles de millones de dólares?
Si la muerte de cientos de miles ha dejado de impresionarnos, si las medicinas no están a nuestro alcance, si los candidatos a puestos populares son asesinados, si los derechos humanos son ultrajados todos los días, si los grandes, medianos y pequeños cárteles dominan la mayoría de los estados del país, si los desaparecidos forman filas en los recuentos de todo orden, si nuestro crecimiento económico es apenas del uno por ciento anual, si la administración de justicia es una quimera, si el miedo nos persigue día y noche, ¿de qué modo podemos evitarnos el inmenso deseo y la indiscutible necesidad de querer un cambio?
Un cambio auténtico, real, evidente de que nuestros hijos tendrán una educación de excelencia, sistemas de salud, justicia y alimentación de calidad comprobada. Eso, no lo traerá la señora Sheinbaum. Y no puede hacerlo, porque no está preparada ni capacitada para ello, vamos, no está en su ADN ni en su visión humana.
Por todo lo anterior, Claudia Sheinbaum es extremadamente vulnerable.