Huachicol
Nos dijeron que el robo de gasolina, “la ordeña” no volvería a ocurrir nunca más. Nadie la robaría, pues es un bien nacional.

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Nuestro lenguaje cotidiano se ha enriquecido con esa nueva palabra; hasta hace unos pocos años, se hubiera podido pensar en una bebida, pero es todo lo contrario, es una acción que tiene que ver con el hurto de gasolina y, beberla es ingerir veneno.
A poco de inaugurarse este gobierno, vimos el espectáculo de docenas de individuos metidos en una especie de río del que extraían gasolina. Muchos metían sus cuerpos para llenar bidones y cubetas y luego pasarlas a otros que llevaban el combustible a sus camionetas. El peregrinar era constante, se televisaba frente a militares que, sin muchas ganas, trataban de retirar a los más y más que iban llegando ahí en Tlahuelilpan. De repente, un estallido y los miles de litros de gasolina se convirtieron en un incendio colosal. Todo eso ocurría ante nuestros ojos. Y nadie sabía qué hacer, los policías y militares temían inflamarse, los que habían sido entusiastas participantes no podían ayudar, salvar a familiares, socios y amigos.
Datos oficiales dejaron la cifra de 137 muertos, más de 200 heridos, 98 con quemaduras que han necesitado cuatro, cinco intervenciones para no quedar mutilados o severamente dañados.
A Marcelo Ebrard se le comisionó para que fuera a Estados Unidos a comprar camionetas en las que se pudiera llevar el combustible a la población, ya que los principales ductos fueron cerrados. Bueno, eso nos dijeron, ya que en todo el país escaseaba la gasolina. Esos transportes especiales requieren anticipos para asegurar un buen precio. Dada la premura, eso no sucedió, y hubo que pagar hasta el doble del precio normal. Nos dijeron.
Y también que el robo de gasolina, “la ordeña” no volvería a ocurrir nunca más. Nadie la robaría, pues es un bien nacional. Ahora a sabemos que el robo no ha bajado. Todo lo contrario, ha subido, al menos eso es lo que Pemex atestigua. En 2019, reportó el robo de 6 mil 400 barriles diarios; en 2021, el promedio bajó a 3 mil 600 barriles y en el 2022 que acaba de terminar, la cifra aumentó a un promedio diario de más de 6 mil barriles. En otras palabras, el robo a los ductos de Pemex reporta 70% de incremento.
Veámoslo de otra manera, Pemex vende más cara la gasolina que lo prometido en más del doble por litro, su deuda internacional aumenta todos los semestres, su falta de eficiencia la coloca en el ranking internacional como la peor de todas. Comparativamente con Exxon, Shell y Total, se encuentra a siglos de distancia y no existe modo de medirla si consideramos a las cinco principales: Saudí Aramco, Gazprom, Rosneft o National Iraní Oil.
De las mil 551 plataformas marítimas operando en el mundo para la exploración o extracción de petróleo y gas, Pemex sólo tiene el 1.3 por ciento y si tratamos de ver su colaboración en la lucha contra el cambio climático al producir energías limpias y renovables. La colaboración mexicana es insignificante. Y lo será todavía más cuando Dos Bocas, comience, algún día, a refinar petróleo.
Mientras todo esto ocurre, el robo de gasolina en el país, es de al menos ¡un millón de litros diarios! Huachicol…