Hispanofobia

¿Cuándo nació México?... “Cuando se fundieron dos culturas, la mexica y la española”

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

Otros ángulos

La filósofa Margarita Valdéz; el abogado Sergio García Ramírez; el pintor Arnaldo Cohen; el compositor Mario Lavista; el investigador Ruy Pérez Tamayo; el historiador Edmundo O’Gorman; la escultora Lourdes Álvarez; el arquitecto Teodoro González de León; el librero Mauricio Achar; los escritores Ricardo Garibay, Carlos Fuentes, Margarita Michelena; el director de orquesta Eduardo Mata, la activista Ifigenia Martínez, el flautista Horacio Franco, la geógrafa Tere MacGregor, el politólogo Lorenzo Meyer, el universitario Gastón García Cantú y el poeta Andrés Henestrosa fueron entrevistados y dan fe de sus palabras en mi libro Nosotros México (1993) cuando respondieron a mi pregunta: ¿Cuándo nació México? Todos, absolutamente todos, de un modo o de otro, con la riqueza de nuestra lengua española, me dijeron: “Cuando se fundieron dos culturas, la mexica y la española”.

¿Se puede tener iberofobia?

¿Y cuándo nace nuestra admiración y apego entrañable a España?

Cuando escuchamos las canciones que compuso Agustín Lara sin haber pisado España. De ahí las estatuas que le han conferido los españoles. ¿Y cómo se da nuestra admiración a ese país? Cuando conocemos la historia y visitamos Sevilla, Tarragona, Barcelona, Granada, Madrid, Valencia, Palma de Mallorca e Ibiza.

¿Podemos tener sentimientos revanchistas cuando leemos a sus grandes autores? Miguel de Cervantes, Federico García Lorca, Francisco de Quevedo, Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Lope de Vega, Benito Pérez Galdós y Juan Ramón Jiménez?

No conozco a nadie que no tenga admiración por tres grandes templos del talento y el conocimiento: el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Thyssen Bornemisza, por sólo citar tres de los muchos que hay en la península ibérica. Y que en su interior exhiben piezas de Pablo Picasso, Rafael, Velázquez, el Greco, Joan Miró, Francisco de Goya, Juan Gris, Salvador Dalí.

Y para el deleite de la música, ¿quién puede omitir al mexicanoespañol Plácido Domingo, Joaquín Sabina, Mercedes Zavala, Elena Mendoza, los tablados de flamenco y los mil bares que pueblan esquinas, plazas y callejones? ¿Cómo se puede ser antiibérico ante los grandes autores de bata blanca y profunda pluma que comienzan a desfilar encabezados por el inmenso Gregorio Marañón y le siguen Manuel Talens, Tomás Morales o José Carlos Somoza?

La lista de activos que nos unen podría continuar en forma indefinida; bástenos llegar a un episodio único forjado por el exilio español en México. Fueron entre 20 y 25 mil refugiados, muchos auxiliados por Gilberto Bosques, cónsul general de México en Marsella, quien salvó a judíos, alemanes y aumentó el número de quienes pudieron llegar a nuestro suelo. Estos exiliados fundaron la Casa de España, que se convirtió en el Colegio de México, el Fondo de Cultura Económica, el Colegio Madrid, el Instituto Luis Vives y científicos que enriquecieron el profesorado de la UNAM Y el Politécnico.

Entre otros, recuerdo a León Felipe, Luis Cernuda, Juan Rejano y narradores como Max Aub, Remedios Varo o creadores como Luis Buñuel, Rodolfo Halffter, Enrique Díez Canedo, Juan Comas, Eduardo Nicol, Wenceslao Roces.

Para mi suerte, tuve amigos entrañables como Tomás Segovia, Emilio García Riera y Vicente Rojo.

¿Cómo ser iberofóbico?

Dejo para el final dos grandes equipos de fútbol: el Barcelona y el Real Madrid, que tanta alegría nos han dado. Ahora, las 945 mil hectáreas de viñedos que producen más del 15% del total mundial y que producen miles de buenas marcas.

Con cualquiera de estas tres: Rioja, Marqués de Cáceres o Rivera del Duero, levanto una copa y ¡brindo por España!

Temas: