El Papa está consternado
Perdemos laicidad ante el severo juicio de los sacerdotes católicos

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Si por un momento dejamos el rechazo que el Estado mexicano ha tenido, en apariencia, al olor de sacristía, hoy debemos admitir que ninguna crítica al gobierno de López
Obrador ha sido tan certera y tan aguda como la que acaban de hacer los obispos reunidos en el CEM.
Amparados por la expresión del papa Francisco, los obispos han escrito un documento tan agudo como las catedrales góticas. Veamos algo sustantivo del texto:
“Ahora como nunca, el dolor de la Cruz se vuelve más intenso por tanta sangre derramada a lo largo y ancho del país. Los índices de violencia y sus estructuras de muerte se han desbordado e instalado en nuestras comunidades desfigurando a la persona humana y destruyendo la cultura de la paz”.
- Aquí, la administración actual se somete para acercarse a la sutil, frágil articulación entre la bóveda celeste y la corteza terrestre. El desafío viene de una institución que se autoproclama representativa de la humanidad entera, incluso de los que se oponen a ella.
“Al lado de nuestro pueblo, dicen los obispos, esperamos una respuesta a la altura de las circunstancias por parte de las autoridades civiles en todos los niveles” Y viene la homilía: “Es responsabilidad de quienes gobiernan procurar la justicia y favorecer la paz y la concordia en la convivencia social”. ¿Concordia entre los fifís y los conservadores, entre una pobreza que se extiende día a día y no encuentra amparo en la salud y en su calidad de vida?
Los obispos aprietan las espuelas: “Nuestro México está salpicando sangre de tantos muertos y desaparecidos, entre ellos 27 sacerdotes, incluidos los padres jesuitas que han sido asesinados...”. Dos mil años antes de Cristo, unos sabios indios ya habían proclamado que el cielo estaba turbio; ahora los sacerdotes mexicanos nos dicen que está vacío. Y lejos de mostrar achicamiento, repiten que el papa Francisco expresa: “¡Cuántos asesinatos en México!”. Recordemos que en el Concilio de Trento se proclamó urbi et orbi la infalibilidad del Papa. Cierto, perdemos laicidad ante el severo juicio de los sacerdotes católicos. Y la mayoría de nuestros compatriotas, muy por encima de quienes votaron por López Obrador, se designan como seguidores de la Iglesia católica.
¿También los obispos van a ser descalificados y ridiculizados en alguna mañanera? Ramón Castro, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), manifiesta en un video que rebasa nuestras fronteras y con traducción en cada país, y que puede ser visto en Estados Unidos, Europa y Asia. Nos dice: “A la ola de asesinatos se suman las extorsiones y la total impunidad imperante en todo el país. ¡Esta situación es insoportable!”.
- El hombre ha sido religioso antes que sapiens. Y su cauda de expresiones se plasma en las diversas religiones que son, ante todo, una tentativa de alcanzar la eternidad trascendente y eso se convierte en una entropía masiva que en el pasado ha llegado a circunstancias y excesos de diverso orden. En occidente es la organización teológica y política más antigua y la más influyente.
Para una población que se postra ante la Virgen de Guadalupe, la palabra de la Iglesia debe estar resonando fuerte en el interior de sus almas, diría el papa Juan Pablo II. Mientras tanto, el Presidente de la República juega beisbol.