EL INE, la UNAM y la SCJN dañadas
La ministra Esquivel tendrá su derecho de audiencia.

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Vivimos una forma de anarquía blanda. Nuestras categorías éticas, sociales y jurídicas prácticamente no existen. Desde asesinatos a fraudes y la ignorada manifestación de lo importante nos llevan por un amplio camino en donde corren juntas la corrupción, la inmoralidad y la impunidad coronadas por el cinismo.
Podría hacer un inventario de lo que hemos padecido: asesinatos, desaparecidos, cientos de miles de viudas y huérfanos, extorsiones, carencia de medicamentos, desaparición de instituciones, ultrajes y amontonamiento de cadáveres e injusticias. Podría continuar, pero me detengo en tres pilares de nuestra forma de vida: la UNAM, el INE y la SCJN.
Sabedor, el doctor Graue, rector de la UNAM, de la extrema fragilidad que tiene esa casa de estudios frente al poder gubernamental, ha elegido salvaguardar la autonomía de sus planes de estudio, sus proyectos y realidades de investigación científica y la proyección de la cultura. Ésa es su autonomía. Punto. Lo demás tiene pies de barro: el presupuesto, la tranquilidad o no del sindicato y las mafias que, en cualquier momento, pueden paralizar y desquiciar a la universidad. De ahí, guardar las normas y extender lo que pudieran ser juicios sumarios. Por ello, la convocatoria, presente o a través de un representante, para que Yasmín Esquivel, en su derecho de audiencia y defensa, ofrezca las pruebas en el plagio de su tesis para adquirir el título de abogada.
Bien podría la UNAM utilizar los recursos que tiene para sancionar a cualquiera que hubiera cometido una falta semejante. Por ahora, sólo queda absorber la lesión y esperar que el tiempo y el olvido la curen.
El INE que recuperó todos los elementos para darnos certeza en las elecciones, institución que con certeza dio a conocer que López Obrador obtuvo un triunfo limpio en 2018, sufre ahora intimidaciones que van de la mentira a lo ridículo. Vemos en este caso, la lucha de una institución toral para el desempeño de nuestras vidas presentes y futuras. El INE, ya fragmentado en su presupuesto y en sus funciones, no es el mismo que fue durante tres decenios, su reputación ha sido arañada, y se ha querido destrozar un hecho sustantivo: la democracia se basa en un supuesto generoso: todos los hombres son iguales. Éste debe permanecer intocable para beneficio de nuestros hijos y nietos. Es un valor sustantivo.
La Suprema Corte ha sido menguada. Ahí dentro continúa una ministra emitiendo fallos que afectan a individuos, empresas y organizaciones cuando lo más preciado en un juez, es tanto la dignidad como de algo que la ministra Esquivel carece, la imparcialidad.
Es legítimo preguntarnos, ¿qué harán los otros diez ministros?, ¿acaso piensan que el tiempo todo lo borra, que la máxima casa de la justicia puedeoperar como si nada, aunque se lastime su nombre y lo que representa?
En estas fechas, la democracia es todo. La llevamos en nuestro pensamiento y también suena como el eco de nuestros desencantos.