Dos mujeres: trato privilegiado y trato perverso
Habrá quien piense que debiéramos alegrarnos de que una nueva gobernadora ha tomado posesión en el dificilísimo estado de Guerrero.Seguramente sería una mujer curtida en los sinsabores de haber comenzado su carrera a ras de tierra y de haber enfrentado el dolor de ...

Raúl Cremoux
Otros ángulos
Habrá quien piense que debiéramos alegrarnos de que una nueva gobernadora ha tomado posesión en el dificilísimo estado de Guerrero.
Seguramente sería una mujer curtida en los sinsabores de haber comenzado su carrera a ras de tierra y de haber enfrentado el dolor de tanta pobreza, escaramuzas con guerrilleros y enfrentado al cruel pendón de sicarios y narcotraficantes.
Habría que pensar fue llevada hasta ese cargo por multitudes ansiosas de encontrar apoyo abierto y claro a sus necesidades de salud, educación y empleos dignos y no sólo de meseros y stripers en bares y antros. Su perfil debiera ser la de una luchadora social, educada en episodios donde adquirió el conocimiento para enfrentar las desigualdades tan arraigadas en ese estado, con tantas bellezas naturales como contrastes tan profundos entre los que poseen todo y los que viven en medio de la nada.
Pero no. El perfil oficial de la señora Evelyn Salgado Pineda consiste en el hecho de que alguna vez fue asesora de un diputado de Morelos; presidenta del DIF en Acapulco, asistió o tomó 10 horas de Word y 15 horas de Excel. Llega a ser gobernadora sin rasguños ni experiencia, sin la fuerza moral de haber tenido una enconada lucha en la que preparó iniciativas legales de abierta transformación social o testimonios de su vocación de servicio en pueblos, rancherías y pobladores del desamparo. No, no hay tal.
¿Cómo llega entonces a ser gobernadora de uno de los territorios más escabrosos de la nación?
Acabamos de ver todos un video en el que un señor le dice a la gente que lo rodea: “Vean, estamos en la oficina de la gubernatura, aquí donde pocos entraban. Ahora la nueva gobernadora se va a sentar por primera vez en su silla”. Sonríe y le indica a doña Evelyn que lo haga frente a un amplio escritorio. ¿Quién es este individuo que se comporta como dueño del tablado? Es el senador Félix Salgado Macedonio, quien en tres ocasiones ha querido, sin éxito, ser gobernador de Guerrero.
Es el mismo individuo que ha sido acusado por cinco diferentes mujeres en tiempos diversos de haber sido violadas y sobre él recaen tres demandas penales, en donde las quejosas lo señalan como golpeador y amenazas de muerte. La escritora Marxitania Ortega también lo acusó de acoso sexual. Autodenominado como El Toro, no dio parte al IFE de sus gastos de campaña y las autoridades electorales (INE y TEPJF) pidieron a su partido, Morena, su destitución como candidato. Sin poder remediarlo, Félix Salgado dejó la candidatura, pero colocó a su hija, conocida como La Torita en su lugar.
Así es como hoy, el estado de Guerrero tiene una gobernadora o mejor empleado el término, tiene una nueva subgobernadora.
A pesar de que Rosario Robles ya contaba con un amparo del juez Octavio Mejía, quien ordenó reponer el procedimiento que la tiene en la cárcel, el juez de control del Reclusorio Sur, Alejandro Villar Ceballos, determinó que Rosario Robles debía continuar en la prisión, ya que “pudiera darse a la fuga”.
Repitió exactamente lo mismo que el 13 de agosto de 2019 dijo el juez Felipe Delgadillo Padierna ante una asombrada Rosario, quien había regresado ex profeso de unas vacaciones para presentarse ante el juez, quien se valió de una falsa licencia de conducir para enviarla al reclusorio.
Los miembros del Tribunal confirmaron el fallo del juez Augusto Octavio Mejía, quien declaró como infundados e inoperantes los argumentos para mantenerla recluida.