¿Dónde se acomodarán 30 mil migrantes mensuales?
El 17 de octubre de 2018, el presidente electo abrió los brazos e invitó a los migrantes a que vinieran: “Les vamos a ofrecer empleos, trabajo”. Nunca imaginó que masivamente vendrían de Guatemala, El Salvador, Venezuela, Haití, Nicaragua y hasta algunos del norte ...

Raúl Cremoux
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El 17 de octubre de 2018, el presidente electo abrió los brazos e invitó a los migrantes a que vinieran: “Les vamos a ofrecer empleos, trabajo”. Nunca imaginó que masivamente vendrían de Guatemala, El Salvador, Venezuela, Haití, Nicaragua y hasta algunos del norte de África.
Cierto, centenares de miles de connacionales, vieron que el cielo se abría para ellos y sus familias.
El jueves venció el plazo que fijaron las autoridades norteamericanas (Título 42) para otorgar condiciones de asilo e imponer el Título 8, que simplemente los deporta y puede llegar a imponerles castigos criminales. En suma, condiciones mucho más severas. Esto empujó a que, cuando menos más de 600 mil personas —incluyendo 37% de mexicanos— quisieran cruzar la frontera con Estados Unidos.
Los yanquis se prepararon fortaleciendo sus patrullas fronterizas, sus helicópteros y miles más de policías y guardias fronterizos. ¿Qué hicieron las autoridades mexicanas, sobre todo después de haber auspiciado la muerte de 40 migrantes centroamericanos? Nada, ni prepararon campamentos ni enfermeros o doctores. Tampoco alimentos, agua y sanitarios. Sabían que muchísimos que huyen de la miseria y la violencia aspiran a una vida digna que no encuentran oportunidades en sus diferentes países.
Una de las características sustantivas de un gobierno inepto es su incapacidad de previsión y para generar sus propias defensas. Se ignora a los pensadores y a los que son capaces de gobernar para sustituirlos por amigos o intereses de grupo. El resultado está aquí, el gobierno federal se ha comprometido a aceptar mil migrantes diarios, 30 mil al mes, 90 mil en tres meses, 180 mil en un solo semestre. ¿Dónde tendrán acomodo?
Las distintas cifras oficiales, indican que el número de mexicanos pobres, es decir, sin empleo fijo, carentes de lo indispensable, cuando menos han aumentado en 3 millones 756 mil. Ellos que debieran tener prioridad, verán reducidas sus oportunidades de mejoría o, en su defecto, también buscar migrar hacia EU.
Los políticos sólo ven una sola dimensión, la geometría plana, pero ignoran cómo proceder ante los volúmenes. Les resulta una dimensión enigmática. De ahí que nuevamente se trate de “cooperar” con los yanquis, enviando a la Guardia Nacional a la frontera sur e impedir el paso a los centroamericanos, haitianos, venezolanos y nicaragüenses que buscan llegar a EU a encontrar trabajo y seguridad. ¿Esto merece que los guardias mexicanos los rechacen cuando es un problema estrictamente de los norteamericanos?
Al modelo de la diplomacia mexicana le falta imaginación, fineza y prestigio para resolver ecuaciones sociales, económicas y políticas como las que hoy enfrenta con el gobierno de Joe Biden, quien, sin hacer llamados a la soberanía y a la independencia, nos impone condiciones extraterritoriales.