De rodillas ante Dinamarca

La esperanza de vida se redujo a 71 años.

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

Otros ángulos

El Consejo Nacional de Evaluación de la política de Desarrollo Social (Coneval), que todavía no ha sido aniquilado, y que para nuestra fortuna aún puede ofrecer resultados, los que acaba de ofrecer, van en sentido opuesto a la promesa de que tendríamos un sistema de salud como el de Dinamarca.

Veamos lo que dice el Coneval: se duplicó el número de hogares con gastos en salud en forma catastrófica al llegar a casi cinco millones. En otras palabras, tuvieron que pagar medicinas y atención médica que antes eran gratuitas en el desaparecido Seguro Popular. Esto afectó a los más pobres entre los pobres.

Contrariamente en Dinamarca, desde Skagen en la península norte hasta Odense Fionia, así como en las islas Fiore y Groenlandia, todos, absolutamente todos los habitantes de ese país, incluyendo sus 14 provincias y 275 municipios, tienen asegurado 100% de sus necesidades médicas.

En tanto que una enfermera mexicana gana mensualmente cinco mil 768 pesos mensuales, sus colegas danesas obtienen en promedio, 39 mil coronas equivalentes a cinco mil 240 euros. Los médicos mexicanos en el IMSS, ISSSTE e institutos especializados de calidad comprobada, como Cardiología, Nutrición, Cancerología, INER o Neurología tienen un promedio de 17 mil 875 pesos. En Dinamarca, ese mismo promedio es de 21 mil 380 euros. Tómese usted la molestia de convertir los euros en 22 pesos y notará la diferencia abismal.

En tanto que la salud danesa está ligada estrechamente a la educación para que niños, adolescentes y adultos sepan cuál es la alimentación adecuada libre de azúcares, harinas refinadas y carne roja, además de saber cuidar el medio ambiente, aquí la separación entre salud y educación es semejante a la distancia entre los polos norte y sur.

Nos dice el Coneval que aumentó la pobreza extrema en más de cuatro millones. ¿Qué es eso, qué significa? Vivienda con piso de tierra, techo de palma, láminas o lo que se pueda, falta de agua potable, sin drenaje y muchas veces sin el mínimo de enseres domésticos. El reino de Dinamarca tiene junto con los otros tres países escandinavos (Noruega, Finlandia y Suecia), Holanda, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos y Suiza los niveles más altos del mundo.

Indica el Coneval que la presunción de vida, que era de 75 años, se ha reducido a 71. En otras palabras, hemos descendido cuatro años posibles de vida mientras en Dinamarca se llega con relativa facilidad a los 83. ¡Una diferencia de 12 años! Pero eso no es todo, en Dinamarca no existe desabasto de medicinas, es justo lo contrario, tienen en existencia 99% de todo el surtido posible y desde luego, producen sus propios fármacos hasta en 76 por ciento. Se le da especial atención a quienes cumplen 63 años o más y se tiene un renglón muy especial a cuidados intensivos y terminales.

Aquí hay que acercarse a los institutos de salud, saturados por enfermos de todo tipo haciendo filas interminables para tratar de obtener sus medicamentos. Filas con numerosos ancianos, en sillas de ruedas o provistos de muletas y sin más ayuda que les puedan dar familiares, compadres y amigos. A eso se le conoce como falta de protección y hasta “eliminación natural”.

Podría añadir diferencias hasta abarcar cuatro o cinco espacios de lo que tengo asignado. Baste decir que el eslogan gubernamental de que estaríamos a la altura de Dinamarca, no es sólo una exageración sin límites, es una baladronada y una burla para el gran pueblo al que se dice querer redimir. En realidad, estamos de rodillas y en medio de un fracaso profundo en materia de salud.

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