De aerolíneas y aeropuertos

¿No se dan cuenta que la aerolínea lleva el nombre de México?

Raúl Cremoux

Raúl Cremoux

Otros ángulos

Una permanente campaña publicitaria despliega Aeroméxico para atraer una clientela a la que juzga ignorante, pasiva e incapaz de reclamar a sus muchas ineficiencias, que van desde la falta de respeto a los horarios convenidos hasta cancelar asientos designados.

No es sólo el cambio de horarios en las rutas debido a lo imprevisible del clima, también es atribuible a una ineficacia en la que esa compañía ha venido cayendo cada vez más. Entre las sorpresas que pueden regalarnos, está la sobreventa de asientos. Acomodar a los desafortunados es un juego de azar, lo mismo que romper el compromiso sobre asientos asignados. Veamos, con meses de anterioridad, usted selecciona alguno de sus estrechos e incómodos asientos en una fila que, venturosamente podrá estirar las piernas en vuelos superiores a diez horas de vuelo. Por supuesto, hay que pagar un sobreprecio.

Pero, ¿qué pasa concretamente en el mostrador de Madrid el martes 18? El asiento 26 C está en lo que llaman salidas de emergencia y no puede ser ocupado por personas mayores. ¿Quién lo debe ocupar? Respuesta oficial: gente joven capaz de ayudar y no de estorbar. Es decir, atletas no mayores de 50 años. ¿Entonces por qué incurren en un fraude deliberado si el cliente no muestra sus músculos y por qué piden pagar una cantidad adicional? Los reclamos no funcionan ante mentes cuadradas que lo único que responden mecánicamente es: “Allá en México pida su reembolso”.  ¿No se dan cuenta que la aerolínea lleva el nombre de nuestro país?

Y a propósito de aerolíneas, mucho se ha dicho sobre el recién inaugurado aeropuerto Felipe Ángeles que, a la fecha, tiene once rutas diferentes con dos aerolíneas básicas y tres adheridas. En conteo máximo llega a 8 vuelos diarios. No, no comparemos con aeródromos consolidados como el Heatrow de Londres, el De Gaulle de París o los de los Emiratos Árabes. Tampoco con los de más pasajeros al año como los de Atlanta, Chicago, Narita, Cheng Du, Dallas o Hong Kong. Vamos, ni siquiera con el Arlanda de Estocolmo o el Skhipol de Amsterdam. Hagamos una radiografía simple del tercer aeropuerto internacional que ha hecho Turquía, el de Estambul que bien pudiera ser la envidia de los arquitectos Jean Nouvel o Norman Foster. Es un espectacular faro, disponible a dar servicio a 150 millones de personas al año pudiendo llegar hasta 210 millones en ese lapso. En la actualidad recibe a más de 54 millones de pasajeros.

El aeropuerto de Estambul es la sede de Turkish airlines con destino prácticamente a todas las ciudades del mundo. Sólo como ejemplo: para Rusia va a 14 ciudades, para Estados Unidos da servicio a 12 destinos, a Italia y Francia a 9 diversas partes; a Ucrania lleva pasajeros a seis ciudades; va a cinco diferentes destinos en Egipto y Libia; a cuatro en Argelia, a tres en Nigeria, dos en Zambia y sólo como referencia, las ciudades que une, entre sus muchos destinos más a Entebbe, Durban, Congo, islas Mauricio, Gambia, etcétera y a seis países de América Latina.

Los servicios de Turkis son eficientes, pues saben llevan el nombre de ese país a todo el mundo.

Esta aerolínea ha sabido jugar el que Estambul geográficamente une a Europa con Asia, dos continentes que ahí encuentran articulación para sus habitantes y mercancías. Gran ejemplo.

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